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Francisco Ayala
El escritor durante la inauguración de la nueva sede de su Fundación, en el Palacete Alcázar Genil de Granada, en marzo de 2007.
Foto: Krum Krumov / Fundación Francisco Ayala / 19 03 2007 |
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laRepúblicaCultural.es
El día de hoy fallecía en su domicilio madrileño, el granadino Francisco Ayala, otro de los grandes pensadores de nuestro tiempo, esta vez, afortunadamente, tras una larga y fructífera vida que quiso dedicar tanto al servicio de la ciencia y de la cultura así como a la defensa de las libertades.
Fue de los grandes de nuestro tiempo, pero también de otros tiempos, en los que tuvo a bien defender a la II República española, de los ataques fascistas, cuando en el año ’36, encontrándose en Latinoamérica, enterado de lo que ocurría en España, vino a ponerse al servicio del Gobierno Republicano, al poco de lo cual, los franquistas fusilarían a parte de su familia.
Sus estudios en Derecho, Política y Sociología, además de su amplitud de miras, le convierten en una de las grandes figuras literarias y del pensamiento de nuestro tiempo. Como escritor de narrativa deja una larga lista de novelas, con estilos que varían con el autor y la evolución de su entorno, y que nada tienen que envidiar al gran elenco de ensayos y estudios, que hacen que sea considerado como un estudioso, científico y pensador que trasciende a su tiempo en diversos campos como la sociología y los estudios literarios.
Mente preclara en tan diversas situaciones, supo siempre ubicarse en el lugar que alguien de su tamaño tenía que estar. Hoy día, la Fundación Francisco Ayala, es la responsable de custodiar y difundir el legado en vida de su obra que, como ellos mismos indican en su presentación, “asume la apuesta ética de Francisco Ayala en defensa de la libertad, entendida como patrimonio individual y compromiso social”.
No se cierra así una vida que en los casi 104 años que duró, se dedicó a una extensa labor en beneficio de todos desde su ámbito de conocimiento, sino que se abre al mundo una inmensa ventana en la que su obra y su ejemplo deben servir para analizar una sociedad en la que aquellas libertades por las que gentes como Ayala lucharon, están aún por recuperar.
Nos unimos al dolor de la pérdida humana, y nos alegra saber que este gran individuo en todos sus aspectos, pudo gozar de una vida plena y saludable hasta el final de sus días, ya sea en aquella España de las libertades republicanas, en el exilio parisino o latinoamericano o, en su retorno, para esperar lo que aún está por venir.
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