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Publicado el Sábado 6 de febrero de 2010, a las 00:39
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IMÁGENES Y DATOS RELACIONADOS |
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Adaptación, dirección e interpretación: Rafael Álvarez "El Brujo”
Diseño de vestuario: Georgina E.Mustellier
Realización de vestuario: Personals Taylors
Diseño de escenografía: Equipo Imagen escénica PEB
Ayudante escenografía: Félix Fernández
Realización de escenografía: Talleres CAT, Peroni
Composición musical: Javier Alejano
Percusión: Daniel Suárez "Sena”
Diseño de iluminación: Miguel Ángel Camacho
Ayudante de dirección: Oskar Adiego
Para más información:
El Testigo
El Brujo
Próximas Fechas
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El Brujo monta tablao de biografía flamenca con El testigo
Fecha: el Sábado 13 de marzo de 2010
Lugar: Teatro Alcázar - c/ Alcalá, 20 (Madrid)
Horarios:
de miércoles a viernes a las 20:30h
Sábados a las 19:30 y 22:00h
Domingos a las 19:00h
Entradas: Venta en taquilla 91 532 0616 ó a través de El Corte Inglés 902 400 222
Precios Localidades:de 15€ a 30 €
Para más información:
Grupo Smedia
El Brujo monta tablao de biografía flamenca con El testigo
Fecha: el Domingo 14 de marzo de 2010
Horario:
a las 19:00h
Lugar: Teatro Alcázar - c/ Alcalá, 20 (Madrid)
Horarios:
de miércoles a viernes a las 20:30h
Sábados a las 19:30 y 22:00h
Domingos a las 19:00h
Entradas: Venta en taquilla 91 532 0616 ó a través de El Corte Inglés 902 400 222
Precios Localidades:de 15€ a 30 €
Para más información:
Grupo Smedia
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Fechas pasadas
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Fecha: del Miércoles 10 de marzo de 2010 al
Viernes
12 de marzo de 2010
Horario:
a las 20:30h
Lugar: Teatro Alcázar - c/ Alcalá, 20 (Madrid)
Horarios:
de miércoles a viernes a las 20:30h
Sábados a las 19:30 y 22:00h
Domingos a las 19:00h
Entradas: Venta en taquilla 91 532 0616 ó a través de El Corte Inglés 902 400 222
Precios Localidades:de 15€ a 30 €
Para más información:
Grupo Smedia
Fecha: el Domingo 7 de marzo de 2010
Horario:
a las 19:00h
Lugar: Teatro Alcázar - c/ Alcalá, 20 (Madrid)
Horarios:
de miércoles a viernes a las 20:30h
Sábados a las 19:30 y 22:00h
Domingos a las 19:00h
Entradas: Venta en taquilla 91 532 0616 ó a través de El Corte Inglés 902 400 222
Precios Localidades:de 15€ a 30 €
Para más información:
Grupo Smedia
Fecha: el Sábado 6 de marzo de 2010
Lugar: Teatro Alcázar - c/ Alcalá, 20 (Madrid)
Horarios:
de miércoles a viernes a las 20:30h
Sábados a las 19:30 y 22:00h
Domingos a las 19:00h
Entradas: Venta en taquilla 91 532 0616 ó a través de El Corte Inglés 902 400 222
Precios Localidades:de 15€ a 30 €
Para más información:
Grupo Smedia
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El testigo
Rafael Álvarez, El Brujo, durante la representación de la obra en el Teatro Alcázar, de Madrid.
Foto: Julio Castro. |
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Julio Castro – laRepúblicaCultural.es
Convertir un tema local y minoritario en el hilo conductor que atrape al público y le convenza de que es tema principal de su interés, es una tarea que en teatro pocos pueden llevar a cabo. Uno de ellos es Rafael Álvarez, que con la historia de Miguel Pantalón, relatada con el personaje de Fernando Quiñones como referente, arman la recreación de la historia en la obra El testigo, que El Brujo, acaba de estrenar en Madrid.
Como amo de la ficción y buen trilero que es este gran actor y dramaturgo, arranca con una pieza que acaba por convertirse en flamenco, cuando no contiene más que las referencias, el argumento, las descripciones que tampoco son tales. El personaje principal, que esta vez es Juan, el personaje del texto de Fernando Quiñones, irá describiendo a Miguel Pantalón, con el peculiar humor agridulce de El Brujo, que en retazos convierte el rechazo en un deje de cariño hacia los más inesperados. Todos sabemos que Rafael es gracioso y que guarda ese punto de ironía y doble sentido picajoso en muchas cosas, pero a veces, el público piensa que tiene que reír todo el rato, porque espera presenciar una humorada (como tantos monólogos baratos que se prodigan últimamente). Así que, en ciertos momentos, no dejo de preguntarme qué puedan encontrar de gracioso algunos en ciertos momentos trágicos.
Porque humor no le falta a la obra, y su protagonista y director aprovecha la mínima de cambio para meter sus pequeñas-grandes puyas políticas, incluso de actualidad: “¡ahora no inviertan en obligaciones del Estado!”, o “¡anda que no hay ministros! Pero luego no hay dinero para nada”.
Contar las mayores miserias de la vida sin convertir el patio de butacas en un mar de lágrimas, o los resentimientos para acabar riendo todos juntos del pasado, es lo que mejor se le da al artista. Pero compruebo que a través del tiempo, que va mejorando y perfeccionando lo que ensaya y prueba en cada trabajo, para incorporarlo a los nuevos. Y que cuida muchos detalles en escenarios aparentemente sencillos, de manera que lo que cuente sea la voz y el discurso, en tanto que lo que rodea, sea tan sólo un refuerzo que no distrae. Pero el juego de luces y el trabajo coordinado del sonido, incluso destacan en lo repetitivo del atrezo, que a su vez compone un escenario repetitivo, que cambia de lugar o de posición, pero que es igual: una mesa, y otra mesa, y otra mesa, con sus sillas en uno u otro lugar… y cada foco señalando una o varias posiciones según la luz del discurso, o lo oscuro de la narración. No hay color en escena, salvo cuando la interpretación lo requiere, pero el resto es de ese color gris verdoso de la taberna andaluza o del tablao, donde lo importante lo pone el cantaor. Magnífico cantaor en este caso. Sólo un fuerte contraste de color en toda la obra: golpe de efecto
Y así va desnudando a Miguel Pantalón. Desde la dignidad de romperle a un señoritingo engominado un billete de quinientas pesetas de las de aquella época, hasta su muerte, después de cantar, aferrando un puñado de tierra. Agarrando su tierra, que era lo único que soportaba a ese gitano.
No tiene reparos en contar cómo muchos se enriquecen en esos homenajes en que nadie conoce al muerto: “ni foto tiene”, refiriéndose al disco póstumo. Todos ponen la mano, por decir que eran amigos: los amigos que no tenía.
Así discurre la historia y las anécdotas, que verdades o ficción, tanto es igual, porque son historias de la vida. Y ese Brujo que no deja pasar una, que incorpora al público, porque no está recitando, sino viviendo lo que no ha vivido, pero en escena, en directo. Y parece que se ríe del público desde lo alto, pero es probablemente uno de los profesionales más respetuosos que he visto, de esa misma escuela que sólo unos pocos tienen, y que no venden al público basura a quinientas pesetas.
Irónico de raíz, dos momentos fugaces: una mujer delante de mí, decide sonarse la trompeta largamente sin problema (un rato antes se lo había pasado enredando con el teléfono móvil sin vergüenza) y el actor, que iba a pasar de largo, escucha una risa entre el público y ya no puede contenerse, así que hace una ironía al respecto, para luego decirle al otro “iba a hacer como que no lo había oído, pero si yo lo dejo pasar y tú no…”. Pero fuera de esta anécdota, incorpora a la gente a su discurso durante la obra, como si, realmente, del homenaje a Miguel Pantalón se tratase. Y el otro momento, durante el pase gráfico, alguien se queja de un problema de tardanza con ciertos modos excesivos “porque tiene que ir a sacar a Esperanza Aguirre”, pero cuando por fin llega el actor, con todas las disculpas del mundo, hace un pequeño pase rápido porque “me han dicho que teníais prisa”, como pedimos un poco más, entonces dice “ah, es que como me habían dicho que teníais que iros a ver a Esperanza Aguirre…” y sonrisa como el que no ha dicho nada, pero se alarga un poco más, “hablando del virgo, no del horóscopo, sino del virgo”.
El fin del espectáculo, como suele ocurrir con los de este hombre, no significa que se acabe allí, así que engarza la historia del cantaor con su padre y con el anterior espectáculo (Una noche con El Brujo), y con el cura de su pueblo, y con su madre y con el gato de su padre que cantaba, y al que a veces su padre confundía con el cura. En esta ocasión sin aquello tan hermoso de “La vía se le acababa”, que contaba y recitaba en su momento… Así que tras la muerte de Miguel Pantalón, hay un rato de tremendo humor recogido en otros 15 minutos, de “alivio luto”, que dirían las ancianas del lugar.
No he visto trabajo malo de este artista, y en eso, también demuestra su escuela y la generación de la que proviene.
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