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12ª Semana del Cortometraje de la Comunidad de Madrid
Cartel anunciador de la muestra Por cortesÃa de la organización |
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Javi Ãlvarez – laRepúblicaCultural.es
La 12ª Semana del Cortometraje de la Comunidad de Madrid recoge una serie de actividades relacionadas con el mundo del corto que incluye talleres y una muestra que irá proyectando durante la semana los 42 cortometrajes apoyados económicamente por este organismo público en el año 2009. Las proyecciones tendrán lugar en el Cine Estudio del CÃrculo de Bellas Artes, en los cines Golem, en el Forum de la FNAC de Callao, en el Salón de Actos de la ConsejerÃa de Cultura y Deporte, en el Centro de Arte 2 de Mayo de Móstoles, en el Centro Comarcal de Humanidades Cardenal Gonzaga Sierra Norte de la Cabrera y en las Bibliotecas Públicas de Canillejas, La Latina, Retiro, Salamanca y Villaverde.
En la sesión de las 17:30 del CÃrculo de Bellas Artes se proyectaron los cortos AlegrÃa de Pablo Blanco, La vida en común de Inma Luna y Rosa Blas Traisac, Levedad de LucÃa del RÃo y Vecinos de Gabi MartÃn. Si algo mostraban los cuatros era un concepto de despertar conciencias que apoyaban sobre una idea como único soporte. Pero al cine no le basta la intención, es necesario vestirlo aplicando un lenguaje cinematográfico y no fue ésta una de las cualidades que abundara en ellos.
AlegrÃa es un trabajo documental que retrata las reuniones de los sábados, mantenidas por una asociación que ayuda a personas discapacitadas. Retrata lo gratificante que les resulta a los monitores compartir el tiempo de esas citas y lanza un claro mensaje de búsqueda para que lleguen nuevos voluntarios que tomen el relevo. Filma algunas de las actividades y la charla de dos de estos monitores mientras repasan fotografÃas.
La vida en común habla del desgaste de una relación con la vida cotidiana. Un desgaste que termina en silencio y canciones escuchadas por la radio. Es una especie de estar muerto sentado en un sillón, viendo la televisión y sin otro aliciente. Como idea bien, pero a la hora de plasmarlo se queda en una sensación interior de la protagonista que no llega a cuajar en el corto. Uno se queda más bien frÃo, cuando la intención inicial sin duda habrÃa sido la de remover conciencias.
Levedad me gustó algo más que el resto, por lo que tiene de historia tejida y también por el buen tratamiento fotográfico. El lenguaje fÃlmico es personal, sencillo y directo. Contaba la directora al inicio que las actrices son sus sobrinas. Dice que el corto nació para ayudar a una niña que estaba enferma y que soñaba con ser actriz. Ahora se ha curado y es actriz profesional.
De Vecinos esperaba algo más. Me recordó, por su fotografÃa y decorados, a la gloriosa pelÃcula francesa Delicatessen. Hay algo de ella en cómo trabaja su director con lo absurdo, con los sonidos, con las tomas, con un humor entreverado… Vivimos un mundo, o una comunidad de vecinos, en la que nadie entiende a nadie, que cerramos las puertas de nuestras casas para permanecer incomunicados, pero aunque las abriéramos no sabrÃamos comprendernos pues en el fondo hablamos lenguajes diferentes que nos conducen hacia la destrucción.
No querÃa cerrar la crónica sin hablar de la organización de la Comunidad de Madrid de estos pases. Como casi siempre es descuidada, de barullo y orientada a la publicidad del evento más que al acto en sÃ, como si lo único que contara fuera colgarse medallas de cuánto hacemos por los madrileños y no de lo bien que lo hacemos. El problema del que quiero hablar es que no resulta posible asistir a dos sesiones seguidas porque si bien la entrada es libre hasta completar el aforo, hay que retirar el pase en taquilla y sólo se reparten media hora antes de cada sesión. Por lo que si estás dentro te quedarás sin ver la siguiente proyección. Aunque visto lo visto, a lo mejor me hicieron un favor.
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