Javi Álvarez – laRepúblicaCultural.es
Los Teatros del Canal se llaman en plural porque en verdad tienen dos salas, la Roja y la Verde. Se inauguraron el año pasado, en lo que supuso la estocada final al mítico Teatro Albéniz, dejando vacío un solar céntrico e histórico y pasando sus funciones a un nuevo edificio que supuso la construcción de una sede más acorde con los gustos de quien gobierna la Comunidad.
Al llegar a la Sala Verde se escucha música de cámara. Al entrar se ve que la están interpretando en directo para amenizar la espera. La prensa gráfica está tomando fotografías a Albert Boadella y Ignacio González que posan en cuclillas, con espíritu deportivo porque hoy juega “la roja”. Después de los flashes comienza la presentación de la programación de la nueva temporada 2010-2011 de los Teatros del Canal.
Ignacio González, consejero de Cultura y Deportes, Vicepresidente y Portavoz del Gobierno de la Comunidad de Madrid recurrió a los datos estadísticos de la temporada pasada que recogen 89 montajes, casi 500 representaciones, casi 194.000 espectadores y una ocupación de casi el 71% (no es retintín lo del casi, que así lo contaba). Habló del prestigio del Centro de Danza que acoge los Teatros del Canal y de la compañía de Ballet de Víctor Ullate que ha fijado su residencia en él. Esta temporada se pretende programar una actividad más amplia, variada y de calidad, que suponga una oferta para todos los públicos y que de espacio a todas las manifestaciones culturales. Eso sí, sin perder de vista la necesidad de obtener una rentabilidad necesaria con todo ello, como recalcó el consejero, manteniendo un equilibrio entre la oferta privada y la pública. Dice que es a la vez una apuesta por Madrid como referencia cultural y un elemento de desarrollo económico para la comunidad.
Albert Boadella, director de los Teatros del Canal, se mostró muy teatral y llenó su presentación de bromas y humor, supongo que para suavizar tantos actos programados, que casi suman los 80 –me quedé con las ganas de saber si eran 76, 78 o 79 en realidad, gustan mucho eso de redondear las números-. Comenzó recordando una de las giras de El Joglars en las que un parroquiano de la ciudad en la que actuaban esa tarde les preguntó si lo que iban a hacer era normal o teatro del otro. Respondieron que un 60% del normal y un 40% del otro. Esa es la proporción que también busca Boadella para esta programación. Después halagó a los madrileños diciendo que ésta es una ciudad con una curiosidad muy grande, lo que les permite hacer gran variedad de espectáculos en diversidad de tipos. Bromeo: “me faltan los toros”.
Recordó que los Teatros del Canal se preocupan de ofrecer teatro escolar que vaya construyendo una continuidad de públicos, que se realizan visitas guiadas, que se dan clases y conferencias magistrales, que se aborda lo clásico y lo contemporáneo y todos los matices intermedios y que el Centro de Danza alberga compañías en residencia temporal (unos tres meses), el tiempo que necesitan para desarrollar un proyecto.
Habló de los Festivales preparados que este año serán el Festival Internacional COMA de música contemporánea, Madrid en Danza, Teatralia, Operadhoy, Festival de Arte Sacro, Festival de Otoño en primavera y Suma Flamenca.
La temporada de música se centra en los 12 conciertos matinales de los domingos y los 3 especiales de tarde interpretados por las orquestas sinfónicas de la comunidad ORCAM y JORCAM. A esta oferta se añaden los homenajes a Miguel Hernández en su centenario, a Schumann y a Federico Chopin al que se le tributará por su bicentenario un maratón de piano por todos los espacios del edificio. El quinteto argentino Daniel Binelli presentará Tango Metrópolis que incluye música y danza. También este año habrá los Conciertos Retratos en colaboración con las salas Galileo y Clamores en los que actuarán los grupos de pop-rock Love of Lesbian, Dorian y Vinila Von Vismarck & the Lucky Dados. Se han programado las óperas Montezuma, El diluvio de Noé –pensada para niños- y El niño y los sortilegios. En el apartado de zarzuelas se verán Amadeu y La revoltosa. Dentro del conjunto de Danza los Teatros del Canal ofrecerán los espectáculos Carmen (de la compañía de Aída Gómez y que abrirá la temporada), Wonderland (compañía de Víctor Ullate), Tango de burdel, salón y calle (del Ballet Argentino y la Fundación Julio Bocca), Heroica (Compañía Lisardo Danza), Metrópolis (una mezcla de cine, danza y teatro de la compañía Teatro Che y Moche, acompañados por la ORCAM), El Cascanueces (Ballet del Teatro Nacional de Praga) y Le tableu perdu/Rättika (Ballet Real de Suecia).
La programación teatral se abrirá con un sátira sobre la justicia que padecemos del Teatro del Cruce, dirigida por Ernesto Caballero y titulada La fiesta de los jueces. Tras esta obra se programarán El viaje del actor, Corten de la compañía de improvisación Impromadrid, Degustación de Titus Andrónicus de la Fura dels Baus, El galán fantasma de Calderón, Los días felices de Samuel Beckett, Los negros dirigida por Miguel Narros, El castigo sin venganza de Lope de Vega, ¡Qué desastre de función! la obra de Michael Frayn versionada por Paco Mir, Sensormen de Yllana, La maleta de los nervios de las Chirigóticas, El burgués gentilhombre de Molière.
Para los niños se han programado tres espectáculos: La dama boba, Abrevia-T y Trasmúsica.
Terminada la presentación de la programación llegó el turno de las preguntas a las que respondió Albert Boadella para explicar que las dos zarzuelas son producción propia y que se han realizado también coproduciones como es el caso de la establecida para el espectáculo de La Fura dels Baus. Respecto a las contraprestaciones que se exigen a las compañías de danza en residencia temporal es la realización de un espectáculo o al menos unas sesiones de ensayo públicos, lo que ocurre es que a veces dichos pases se realizan en algún otro teatro de la red de la Comunidad.
Preguntado por lo más exitoso de la temporada pasada confesó que lo que más público tuvo fueron los Conciertos Retrato, pero el público asiste muy repartido. Encuentra mayor atractivo en la comedia, la danza también va subiendo mucho y la música tiene un público muy fiel. En la programación también apuestan por dar oportunidades y que existan espectáculos con ámbitos más minoritarios, pues experimentar es algo consustancial al arte escénico que es un arte caduco que se va muriendo mientras se hace.
Sobre el presupuesto que dijo que para este año es de 2,5 millones de euros que no incluye los festivales por tener estos su financiación aparte. Señaló que se ha realizado un recorte preventivo de un 15% respecto al del año anterior. Dice que las dificultades rejuvenecen: "no vamos a llorar, así que nos vamos a divertir agudizando el ingenio". Con ello han conseguido programar un número similar de espectáculos. Esto es debido, también en parte, a que las instituciones públicas han pedido a las compañías que se aprieten el cinturón. El público desconoce la distancia que hay en lo que cuesta producir un espectáculo y lo que paga de entrada como espectador. Con la taquilla una compañía no se defiende, así que si las instituciones reducen sus aportaciones el teatro se verá desprotegido. Boadella programa la totalidad de los espectáculos, independientemente de si la gestión la va a realizar la parte pública o la parte privada de los Teatros del Canal. Boadella dice no enterarse de la gestión posterior y de quién la realiza.
Preguntado por sus criterios de selección para esta programación, indicó que éste es un teatro del contribuyente porque lo pagamos todos con nuestros impuestos, y el contribuyente es variado, así que ha tratado de que sea muy variado y no de hacer el teatro de su gusto personal porque no le parecería ético. Está pensado para el conjunto de los ciudadanos. El único filtro lo ha colocado en la calidad.
Respecto a su relación con el edifico dijo que estaba siendo fantástica; la sala Verde le resulta atrayente y sugestiva, la Roja tiene una acústica estupenda que descubre a las buenas voces y señala a las malas. Pero también tiene defectos, sobre todo por ser de cristal lo que presenta un problema en temas energéticos ya que se gasta demasiado por la calefacción y la refrigeración. El edificio es espléndido y ya dirá, cuando no esté de director, los inconvenientes.
No hubo tiempo para más preguntas, los organizadores cerraron el turno de preguntas de forma brusca mientras miraban el reloj como excusa.