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Los focos van encendiéndose uno a uno, Yael Turgeman comenzará a desarrollar sin ningún tipo de música, su danza, con la que arranca esta pieza. Su desaparición transforma la escena hasta los focos comienzan a delimitar pequeños espacios, recuadros de luz en el suelo y las paredes, que permiten expresarse ante el público a Diana Bonilla y Ana Sánchez. Se trata del último de los espectáculos como tal, dentro de este segundo ciclo internacional de danza Miradas al Cuerpo.
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