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La violencia de una sociedad guerrera, y el Hambre - LaRepúblicaCultural.es - Revista Digital

Nuestra sociedad está lamentablemente preparada para ejercer la violencia, para conocer de su práctica o sufrimiento en cualquier rincón de su entorno, o para encargar que se practique. Desgraciadamente, no lo está para saber en directo lo que la prensa escribe o muestra en pantallas y relata en emisoras. Seguramente ese es el motivo de que el escándalo que provocara hace veinte años el estreno de la obra de Sarah Kane, Blasted (en nuestro país, Reventado), supusiera un revulsivo para el teatro y la sociedad del momento, pero también se convirtiera en la clave del éxito de la autora, que por aquel entonces quería ser actriz y directora.

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La violencia de una sociedad guerrera, y el Hambre

Actualización inspirada en los personajes de Blasted de Sarah Kane

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El soldado blanco (Álex Portero) entra en escena. Foto: Julio Castro.

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Mar del Valle es Cate en esta obra de la Compañía Striga. Foto: Julio Castro.

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DATOS RELACIONADOS

Autora: Sara Kane (adaptación de Álex Portero)
Dirección: Alex Portero
Intérpretes: Mar del Valle, Alberto Morán Roa, Sére Skuld, Álex Portero
Música: Sére Skuld, Mar del Valle
Escenografía e iluminación: Lua Quiroga Paúl
Compañía: Striga

Julio Castro – La República Cultural

Nuestra sociedad está lamentablemente preparada para ejercer la violencia, para conocer de su práctica o sufrimiento en cualquier rincón de su entorno, o para encargar que se practique. Desgraciadamente, no lo está para saber en directo lo que la prensa escribe o muestra en pantallas y relata en emisoras. Seguramente ese es el motivo de que el escándalo que provocara hace veinte años el estreno de la obra de Sarah Kane, Blasted (en nuestro país, Reventado), supusiera un revulsivo para el teatro y la sociedad del momento, pero también se convirtiera en la clave del éxito de la autora, que por aquel entonces quería ser actriz y directora.

Han transcurrido más de dos décadas desde aquel estreno, y casi 17 años desde el suicidio de su autora, pero cualquier derivado de aquella propuesta sigue suponiendo un choque frontal contra un mundo empeñado en denunciar la violencia y ocultar cómo se genera. Ahora, la compañía Striga arranca en escena una versión adaptada por su director, Álex Portero, en la que se ha querido trabajar la base de los personajes y el concepto del enfrentamiento en una sociedad en guerra, donde se practica una agresividad tanto verbal como física que a más de una persona ofenderá.

Personajes en la oscuridad de un escenario gótico

Un mundo oscuro, donde la luz es apenas un elemento rompedor de una posible paz en el olvido, expone apenas en retazos la convivencia de dos personas en un medio hostil. Él es Ian (Alberto Morán Roa), un soldado oscuro que lleva a flor de piel la violencia de la guerra, mientras que ella, Cate (Mar del Valle), es una joven con ciertas limitaciones que quiere demostrar que es capaz de sobrevivir y de ser igual de violenta que cualquier soldado.

La inocencia (de ambos personajes a sus respectivas maneras) es un gran shock para la acción en la que se mueven. Si bien se ha desarrollado o apenas apuntado la parte de la violencia sexual que contiene el texto de la autora, los personajes dejan rienda suelta al resto de la violencia física. Es cierto que algunas de las escenas que más colapsaron a la crítica británica, no le van a la zaga en su adaptación y en la puesta en escena.

El tercero de los personajes, otro soldado, pero este blanco, eleva varios niveles más el resultante del proceso en el que nos sumen los dos primeros, y para él sirve de nexo de conexión el otro soldado: el enemigo, de manera que se establece una especie de línea de agresión resultante entre el trío.

Han elegido dar otra vuelta de tuerca del texto a través del formato, para convertir este peligroso juego de guerra en un escenario que conecta con lo gótico, subrayado no sólo por la vestimenta y sus contrastes entre lo blanco y lo negro, sino también por la disposición de la música y el estilo de los temas. Un formato que tiene mucha relación con la temática, con la muerte y con la experimentación del miedo frente a la inocencia, pero también con la problemática de su autora y sus conflictos mentales, que en parte trata de reflejar el personaje de Cate.

De la música a la destrucción con y sin guerra

La compañía ha querido variar el formato original en otro aspecto más, introduciendo la voz de Sére Skuld y su leve instrumentación, ocupando el centro de la escena, como un elemento presente que acompaña toda la acción, si bien sólo interviene en ciertos momentos. Todo se desenvuelve en un entorno oscuro, y la voz y la música acaban funcionando como un personaje más que se introduce entre los resquicios de la acción, en sus transiciones o en sus intervenciones, pero ajena a la escena casi hasta el final.

La historia acercará a quien quiera verlo así a la guerra de los Balkanes, que por la fecha de su aparición era la más cruenta de aquellas que nos tocaban de cerca, pero podría situarse perfectamente en el conflicto de la guerra sucia de Irlanda del Norte y, por qué no, en cualquier conflicto bélico actual o, incluso, la guerra de Troya. La miseria de la guerra aborda también la lejanía de un país, que parece buscar similitud entre el guerrero que viaja para nada y el emigrante que no encuentra salvación “tienes que salir de tu puto país para acabar la vida igual que la empezaste: sobre un montón de mierda”, reflexiona el personaje de Ian.

Pero la violencia que ella sugiere y entre ambos explican, tiene su paralelismo en la violencia generalizada contra la mujer en la sociedad: “antes me llevabas a tu casa y me dabas golosinas”, le recrimina Cate cuando la va a forzar “antes eras una historia fea y dolorosa, pero eras una historia; ahora sólo hueles mal”, afirma como venganza por lo que ha sufrido previamente, ante este hombre acabado. Para reforzarlo, más adelante le reprochará haberle quitado todo y haberse aprovechado de ella desde niña, así que le amenaza “las mujeres no olvidamos nunca”.

Buscar a la autora y sus motivaciones

Tienen entre manos una gran propuesta, que seguramente acabarán por adaptar completamente a las percepciones actuales. Si además de integrar toda la violencia del texto (sea del tipo que sea) en el entorno actual, se atreven a disponer alrededor al público para formar una única fila, habrán logrado la segunda ruptura de la idea de Kane y de aquel denominado “in-yer-face theatre” que acuñara Aleks Sierz. Ese “teatro en tu cara”, del que destacan la Kane (4:48 Psicosis), así como Mark Ravenhill (Shoot / Get Treasure / Repeat, Pulsión) y o Joe Penhall (Naranja azul, La carretera) y una lista notable, es una especie de llamada de atención al despertar de numerosos errores sociales, de los que somos partícipes, o incluso a situaciones que son consideradas como anormales por ser poco aceptables, pero también otras que resaltan la realidad desde un punto de vista que magnifica esa agresividad y su locura aparejada.

En realidad, entre la década de los ’90 y nuestro momento, media casi un cuarto de siglo, pero las realidades siguen abundando en una situación de caos bélico y violento, que a cada momento surge en la sociedad.

Jugar con estos conceptos acaba por ser hiriente y mal visto, especialmente en una sociedad en la que puedes meditar en la propia sala de teatro, cómo reaccionaría ante ciertos estímulos quien se sienta a tu lado o al otro. O cómo lo harías tú mismo. De ahí que el rechazo a esta violencia genere un pensamiento diferente, seguramente bastante necesario para provocar el rechazo a la violencia real que se oculta en este sistema.

Más información

Adaptación libre de Blasted, de Sarah Kane. Una dramaturgia en torno a la luz y a la oscuridad.

En medio del caos de la Guerra, un reencuentro. Un ejercicio sobre la memoria, la resistencia, la crueldad, el dolor, el perdón, la violencia y la expiación. Un exceso pulsivo. Música desnuda que pretende ser un troyano en la mente del público. Una mirada hiperestética y deforme sobre la realidad última de la naturaleza humana, cuando todo sistema de valores ha caído. Una inmersión al infierno que también somos.

Fecha: el Sábado 30 de enero de 2016

Horario: a las 22:30h

Lugar: Teatro La Usina - c/ Palos de la Frontera, 4 -Embajadores- (Madrid)

Reservas:
91 468 47 54 / 670 580 570
teatro@lausina.es
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Fecha: el Sábado 30 de enero de 2016

Horario: a las 22:30h

Lugar: Teatro La Usina - c/ Palos de la Frontera, 4 -Embajadores- (Madrid)

Reservas:
91 468 47 54 / 670 580 570
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Fecha: el Sábado 23 de enero de 2016

Horario: a las 22:30h

Lugar: Teatro La Usina - c/ Palos de la Frontera, 4 -Embajadores- (Madrid)

Reservas:
91 468 47 54 / 670 580 570
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Fecha: el Sábado 16 de enero de 2016

Horario: a las 22:30h

Lugar: Teatro La Usina - c/ Palos de la Frontera, 4 -Embajadores- (Madrid)

Reservas:
91 468 47 54 / 670 580 570
teatro@lausina.es
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Fecha: el Sábado 9 de enero de 2016

Horario: a las 22:30h

Lugar: Teatro La Usina - c/ Palos de la Frontera, 4 -Embajadores- (Madrid)

Reservas:
91 468 47 54 / 670 580 570
teatro@lausina.es
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Fecha: el Sábado 2 de enero de 2016

Horario: a las 22:30h

Lugar: Teatro La Usina - c/ Palos de la Frontera, 4 -Embajadores- (Madrid)

Reservas:
91 468 47 54 / 670 580 570
teatro@lausina.es
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FORO DEL ARTÍCULO
Opiniones publicadas: 1
    [2128]
  1. El Domingo 10 de enero de 2016, a las 00:28
    Loreto Rodríguez dijo:
    La violencia de una sociedad guerrera, y el Hambre

    Uf, no perdáis el tiempo ni el dinero en ir a verles, ni tienen formación ni remota idea de teatro,los vi hace tiempo con su primera obra y varias personas del público abandonaron la sala al poco de empezar.otros nos quedamos sin saber si reir… o llorar por el dinero perdido…

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