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Sophie Hénaff irrumpe en la novela negra con altas dosis de humor - LaRepúblicaCultural.es - Revista Digital

Sophie Hénaff, una de las escritoras más sonrientes que se ha paseado por la XXX Semana Negra, trabajaba escribiendo columnas humorísticas en Cosmopolitan. Amante de la novela negra, un buen día se decidió por probar suerte en el género y ahora se ha convertido en uno de los grandes descubrimientos de la polar francesa. Creadora de la brigada de Anne Capestan, en nuestro país se pueden encontrar ya sus dos novelas, la más reciente Aviso de muerte, así como la primera entrega de la serie La brigada de Anne Capestan, ambas publicadas por Alfaguara.

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Sophie Hénaff irrumpe en la novela negra con altas dosis de humor

Me interesa destacar que personas raras y rechazadas pueden formar equipo y convertir esas peculiaridades en genialidad

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Sophie Hénaff
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Sophie Hénaff

La autora en la XXX Semana Negra de Gijón tras la entrevista, con su novela La brigada de Anne Capestan. Foto: Inma Luna.

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Sophie Hénaff

La autora en la XXX Semana Negra de Gijón tras la entrevista, con su novela La brigada de Anne Capestan. Foto: Inma Luna.

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Inma Luna – La República Cultural

Sophie Hénaff, una de las escritoras más sonrientes que se ha paseado por la XXX Semana Negra, trabajaba escribiendo columnas humorísticas en Cosmopolitan. Amante de la novela negra, un buen día se decidió por probar suerte en el género y ahora se ha convertido en uno de los grandes descubrimientos de la polar francesa. Creadora de la brigada de Anne Capestan, en nuestro país se pueden encontrar ya sus dos novelas, la más reciente Aviso de muerte, así como la primera entrega de la serie La brigada de Anne Capestan, ambas publicadas por Alfaguara.

A pesar de que su obra respeta los códigos del género, la característica que define a sus historias es el humor que destilan, un humor que como es casi evidente al conocerla, y como ella misma reconoce, está en su temperamento.

El salto de la columna breve a la novela negra le resultó bastante vertiginoso. La novela ofrecía, desde su punto de vista, la ventaja de que “tiene una estructura y unos códigos que conocía y que me iban a facilitar la escritura”. Sin embargo, el hecho de que sea una persona que no soporta la violencia se lo ponía difícil a la hora de acercarse a determinadas tramas. A pesar de eso, Hénaff ha sido capaz de crear unos personajes originales, un grupo de policías que han sido rechazados por diversas razones, y que conforman un peculiar equipo a las órdenes de Anne Capestan, que han conquistado a infinidad de lectores.

Contraria a todos los estereotipos y clichés, Sophie Hénaff ha disfrutado de estos días en la Semana Negra, su primera visita a nuestro país y ha dejado un soplo de aire fresco en el festival y en la literatura de género.

¿Qué impresión le ha causado la Semana Negra?

¡Increíble, increíble! Nunca había visto nada semejante. Cuando llegué al recinto de los astilleros no podía creer lo que veían mis ojos. Ya me habían dicho que los españoles tenían mucho sentido de la fiesta pero, claro, no podía imaginar que fuese hasta ese punto.

Bueno, en cierto modo es algo parecido a lo que hace usted. En Gijón se mezcla la fiesta con un encuentro literario del género negro y usted mezcla el humor con las tramas de novela negra.

Sí, tienes razón (risas), seguramente por eso me siento tan bien en este festival porque hay esa mezcla. ¡Creo que es exactamente el festival que yo necesito!

¿Qué noticias le han llegado de la acogida de sus novelas en nuestro país?

Evidentemente mi editora dice que han sido muy bien acogidas y toda la gente que se me acerca a decirme que las han leído, me aseguran que les han gustado mucho. La verdad es que estoy muy satisfecha, muy contenta, estoy muy a gusto. Me encanta firmar libros y tomar contacto con el público.

Me he fijado en la diferencia entre las portadas de sus novelas publicadas en España y las ediciones francesas. En la española no da la sensación de que sean novelas con humor…

Ya, me di cuenta de que hay esa diferencia. Según los países donde se han publicado han elegido una portada que resaltaba lo que ellos querían destacar de la novela. Por ejemplo en Italia y en la República Checa están reproduciendo el tono humorístico que se le da a la portada en Francia; en la República Checa parece prácticamente una comedia. Las portadas de Alemania e Inglaterra transmiten cierta melancolía y España optó por una portada policiaca y punto. Supongo que depende de cómo hayan decidido abordar la comercialización.

¿Cómo puede influir eso en los lectores a la hora de adquirir el libro?

Creo que eso puede condicionar la compra, la lectura, pero no creo que eso vaya en mi contra. Las portadas pueden focalizar en lo que creen que le puede interesar más al lector, por ejemplo, en España la parte policíaca, y luego encontrarán la sorpresa. Me parece positivo porque los lectores hallarán lo que esperan por la portada más ese otro aspecto. Eso ayuda también a huir de los clichés y me parece interesante que se tomaran diferentes opciones según el país donde se ha traducido.

¿Cómo ha sido para usted la experiencia de escribir novela, habituada como estaba a escribir textos breves?

¡Con muuuucha dificultad! (risas) De hecho, para conseguirlo tuve que dividir la novela en trozos, eso me ayudó a escribir y a ir madurando la historia. Tuve que convencerme a mí misma de que iba a ser un proceso largo. Estar acostumbrada a hacer textos cortos te lleva a pensar de otra manera y lo primero que tuve que hacer fue concienciarme de esto. De todos modos, me costó bastante trabajo, fue muy difícil, pero me dije: si hay que hacerlo hay que hacerlo. Esto no es un trabajo corto, va a ser a largo plazo. Por otro lado, también tuve que cambiar mi estilo de escritura porque me di cuenta de que la manera de escribir en periodismo no tiene nada que ver con la escritura de un novelista. Así pues, tuve que encontrar mi pluma literaria antes de abordar la novela. Me di cuenta de que tenía una pluma periodística pero me faltaba el estilo literario que tuve que buscar, digamos que tuve que formarme en ese sentido.

¿Le resultó más sencillo entonces escribir la segunda novela?

Sí. La segunda fue mucho más fácil ya tenía muchas cosa hechas. Nada que ver. En la primera novela fue donde aprendí el oficio. De hecho la reescribí tres veces, así que en la segunda ese proceso de aprendizaje ya estaba hecho.

Son novelas corales, de muchos personajes, ¿qué le ha seducido de ellos?

La verdad es que me gustan todos los personajes, pero sobre todo me gusta el equipo que conforman. El personaje de Anne Capestan, que es el que puede fusionarlos, es quizá uno de elementos importantes de ese equipo, pero me gusta el concepto de equipo.

Podríamos decir que todos son “raros

Sí, todos son raros, son especiales, todos tienen algún pequeño problema. Lo que me interesaba destacar es que personas que son especiales, únicas, raras, rechazadas… podían finalmente formar un equipo y convertir esas peculiaridades en genialidad, apuntando a un objetivo común.

Estamos en un momento en el que encontramos novelas negras con altas dosis de violencia. Es el caso de alguna de las obras de su compatriota Pierre Lamaitre, ¿a qué cree que se debe?

Evidente hay mucha, mucha violencia en algunas novelas negras. No sé exactamente a qué se debe. Quizá algunos autores necesitan plasmar esa violencia para desahogarse, quizá para alejar o conjurar su propio miedo, eso no se sabe. Pero también es verdad que hay un procedimiento literario que consiste en reforzar el suspense reforzando a su vez la violencia. Siempre que hay violencia el lector está esperando el castigo. Cuanta más violencia hay, más suspense se genera porque el lector quiere saber si finalmente llegará ese castigo. Es un procedimiento literario y se utiliza, quien lo utilice.

¿Por qué usted ha querido alejarse de eso?

Porque no soporto la violencia. Es un problema para una autora de novela negra.

También un reto.

Sí, un reto también. Tengo que escribir sin introducir nada que yo no habría podido leer, nada que me habría incomodado leer. No solo no puedo leer, ni siquiera puedo ver películas violentas porque me traumatizan, me quitan el sueño…

He oído que en Francia se está rodando una serie de televisión sobre sus novelas.

Sí. Me parece genial, claro. Por suerte es algo en lo que no tengo que participar porque me parece muy difícil.

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