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ISSN 2174 - 4092

Danza Miserere sin perdón - LaRepúblicaCultural.es - Revista Digital

Mito, tragedia, folclore y fiesta acompañan y sirven para la construcción de esta potente pieza de la compañía La Phármaco, a través de la danza y la tradición, que mezclará lo más contemporáneo del tratamiento del movimiento con lo clásico y tradicional, conectándose por medio de un curioso argumento de recreación e imaginación y a través de la música.

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Danza Miserere sin perdón

La Phármaco transforma la tradición desde el rito y desde el mito

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Miserere. Cuando la noche llegue se cubrirán con ella
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Miserere. Cuando la noche llegue se cubrirán con ella

Luz Arcas será el sacrificio, detrás de ella Ana Catalina Román. Foto: Julio Castro.

Miserere. Cuando la noche llegue se cubrirán con ella
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Miserere. Cuando la noche llegue se cubrirán con ella

Ana Catalina Román, elevada por el coro de Raquel Sánchez, Elena González-Aurioles y Paula Montoya. Foto: Julio Castro.

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Julio Castro – La República Cultural

Mito, tragedia, folclore y fiesta acompañan y sirven para la construcción de esta potente pieza de la compañía La Phármaco, a través de la danza y la tradición, que mezclará lo más contemporáneo del tratamiento del movimiento con lo clásico y tradicional, conectándose por medio de un curioso argumento de recreación e imaginación y a través de la música.

El hilo de la trayectoria

La compañía que iniciara hace años Luz Arcas, se mueve siempre en contenidos de peso, muchas veces se ocupan del mito, otras de la mera literatura, pero siempre de estructuras contundentes. Si su anterior puesta en escena se dirigía hacia un fundamento de contexto documental, literario y cinematográfico en aquel Kaspar Hauser (2016), piezas anteriores remiten al público hacia Beckett, o hacia Shakespeare, pero también hasta la literatura y el mito griego.

Es cierto que la compañía tocó recientemente otras vías, quizá de tipo más festivo, explosivo e innovador en su trabajo, como es el caso de Abok (2016), donde además tomaba de las raíces africanas, para mostrar experiencias diferentes en las que la participación se limitaba a la coreografía, ahora nos muestra un nuevo formato de trabajo e investigación en el que no se limitará a realizar su interpretación de textos o historias a través de la danza, sino que recoge el mito, lo remueve y ofrece una visión diferente resultado de mezcla de culturas.

Lo remueve, eso sí, de una manera realmente provocativa, por medio de la cual reinterpretan el mito de la adoración, muerte y resurrección, tan presente de manera tan distinta en culturas próximas y lejanas, y tan heredada de tradiciones clásicas indoeuropeas, luego transformadas.

Es esa transformación la que muestra precisamente similitudes y diferencias, para finalmente desembocar en el hecho del mito cristiano. Sería más simple imaginar que se ha recreado la muerte y resurrección bíblica, pero no es la intención del trabajo que han creado ni la idea desde la que parten, lo que no sólo se muestra en los diversos conceptos que discurren a lo largo de los tres actos en que divide la pieza, sino que se plasman claramente en el tono cambiante del trabajo, en el que la seriedad del tema y la tragedia subyacente, contrastan con momentos de factura liviana e incluso de tono humorístico.

Mujeres en el protagonismo y cambio de roles

Por otra parte, encontramos una idea que con el paso del tiempo se va adentrando en las artes escénicas, como es el de la transferencia de papeles, de forma que la mujer asume el protagonismo de las ideas, relevando la importancia del liderazgo del varón, para mostrar una vertiente distinta, como decía, tanto de mitos, como de ritos e, incluso en algunos casos, de papeles históricamente reservados al elemento masculino.

Así, en este caso, y puesto que todas son mujeres danzando en escena, el papel del sacrificio corresponde al papel femenino (en este caso a la propia Luz Arcas), mientras que en todo el coro, en cada uno de sus papeles individuales y colectivos, también ocurrirá de la misma manera. Ya sea el momento del sacrificio, como el de la adoración, tendrán lugar de formas peculiares que (como en alguna otra pieza que he podido ver recientemente), remiten más al rito mágico que al religioso, así como la celebración de cada momento no tiene el carácter de rito de misa, sino que es más una toma de poder por parte de las mujeres que lo componen.

En cuanto a la idea de resurrección, más que una vuelta a la vida, se resume en la conversión en elemento de adoración, relevando de esta manera al contenido de todo el peso de la mística, para no caer en la idea de celebración de un acto de homenaje a lo religioso, y quedando más próximo al folclore o al análisis histórico-antropológico como análisis de una realidad popular.

Un complicado trabajo coreográfico

El desarrollo coreográfico es el más grande que ha realizado La Phármaco, son seis intérpretes en escena Luz Arcas, Elena González-Aurioles, Paula Montoya, Begoña Quiñones, Ana Catalina Román y Raquel Sánchez, que, no sólo se integran en un trabajo colectivo, sino que son capaces de asumir perfectamente cada momento, desarrollando además papeles de protagonismo variable, de manera que en cada momento hay composiciones distintas en escena que no se limitan a ser cuadros en una exposición, sino que fluyen perfectamente entre sí, jugando con los distintos planos de captación de la atención del público.

La escena, no sólo no queda nunca vacía o muerta, sino que se llena de trabajo en sus dos dimensiones, creando planos de imágenes que pueden ser vistas sin agobio, sin saturación, pero también sin estar aisladas: cada cual tiene su trabajo y le imprime el carácter colectivo.

Creación musical interpretada en directo

Es muy interesante, y a la vez muy potente, la música que envuelve a toda la pieza. No sólo se ejecuta en escena, con piano, trombón de varas, percusión y voz, sino que son temas elaborados expresamente para este trabajo. En el contenido musical reside una parte de la ambientación y del carácter que se ha querido dar a este Miserere, y si bien son temas propios con letras de Abraham Gragera, las melodías captan ideas del Miserere de Alegri, fragmentos de Schubert, Beethoven, Mahler, y piezas del folclore universal, como la tarantella, el verdial, canciones inspiradas en la tradición india, “todas ellas deconstruidas y reinterpretadas”, como me indica la compañía.

Para la composición musical, una vez más, cuentan con Carlos González, que se ocupa además del piano, además de haber mostrado la forma de integrar su creación musical en el trabajo coreográfico. Repite de nuevo Laura Fernández con su excelente voz que realiza varios de los temas musicales, mientras que a los vientos tenemos a Cristian Buades, que además de su interpretación instrumental, se suma a encabezar y animar una tarantella durante el espectáculo.

Del rito trágico a la diversión

Tomo esa idea de la taratella, para marcar un momento de la obra, a partir de la cual queda más claro el espíritu ligero y cómico de la coreografía, donde ya todo lo oscuro queda relegado, para encontrarnos en una idea muy diferente de cualquier propuesta que pudiera abordar el tema. Es un pasaje muy felliniano, no sólo por la irrupción de ritmos diferentes, sino porque subraya la idea de momentos muy locos, en los que importa más aquello que surge del cuerpo y de la fiesta, que el hecho de que la muerta se halle tendida en primer plano y casi abandonada desde hace un buen rato. En definitiva, no hemos venido a sufrir, mejor bailar.

El resultado es muy impactante, tanto por el contenido como por la hechura, pero también por la utilización de recursos no materiales, que se vuelcan en el trabajo creativo y en el físico personal.

Como curiosidad, no puedo evitar comentar que en el estreno de Alcalá de Henares, dentro del festival Clásicos en Alcalá, la coreógrafa y principal responsable Luz Arcas, embarazadísima, no quiso abandonar su papel, mucho más relajado que en otras coreografías, y su compromiso la hizo arrancar este trabajo de final de temporada, como siempre ha hecho: responsabilizándose de sus trabajos. En realidad, y dentro del enorme esfuerzo, tras la realización está la alegría que todas ellas son capaces de mostrar en escena.

Más información

Fiesta y jaleo, duelo, liturgia y rito de paso: una ceremonia pagana alrededor de la figura del chivo expiatorio (víctima sacrificial), donde se celebra la violencia como mecanismo antropológico necesario en la construcción de la identidad de los pueblos: el sistema de creencias y su folclore se originan y fortalecen siempre sobre los muertos.
Inspirados en Masa y poder de Elías Canetti y La violencia de lo sagrado de René Girard, investigamos en los ritos (desde los prehistóricos a los más actuales), en las ceremonias (desde las religiosas a las deportivas y militares) en el folclore de todos los tiempos y culturas, como expresiones universales del funcionamiento interno del pensamiento colectivo.
La música inspirada en el folclore universal y en temas de nuestra música culta, es original e interpretada en directo por piano, vientos, percusiones, guitarra y voz, y acompaña la danza de seis bailarinas de diferentes generaciones, en una coreografía con rasgos teatrales, que transita desde los humores más trágicos a los más irónicos y festivos.
La danza recupera así su poder social, religioso y político, su capacidad transformadora y decisiva en el destino de una comunidad: desde la fertilidad en la cosecha, la victoria en la guerra o la paz entre los muertos. Cuando el espacio público o la justicia eran instrumentos civiles que le concernían al cuerpo.
Miserere. Cuando la noche llegue se cubrirán con ella está estructurada en tres actos inspirados en los tres instantes esenciales de todo mito, culto, religión (desde los ritos prehistóricos al cristianismo).

Fecha: el Domingo 9 de julio de 2017

Horario: a las 21:00h

Lugar: Teatro Salón Cervantes - c/ Cervantes s/n (Alcalá de Henares -Madrid-)

Para más información y entradas:

Ver más fechas pasadas

Fecha: el Domingo 9 de julio de 2017

Horario: a las 21:00h

Lugar: Teatro Salón Cervantes - c/ Cervantes s/n (Alcalá de Henares -Madrid-)

Para más información y entradas:

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DATOS RELACIONADOS

Dirección y dramaturgia: Luz Arcas, Abraham Gragera
Coreografía: Luz Arcas
Danza: Raquel Sánchez, Begoña Quiñones, Ana Catalina Román, Paula Montoya, Elena González-Aurioles, Luz Arcas
Concepto musical y letras: Abraham Gragera
Composición musical, piano y órgano positivo: Carlos González
Voz: Laura Fernández
Vientos: Cristian Buades
Video: Virginia Rota
Iluminación: Jorge Colomer
Escenografía: Xosé Saqués
Diseño de vestuario: Heridadegato
Diseño gráfico: María Peinado Florido
Distribución y producción: Ana López Puertas, Sofía Manrique, La Phármaco
Compañía: La Phármaco

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