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Beatriz Rato: “Es muy difícil romper con los lazos que nos oprimen” - LaRepúblicaCultural.es - Revista Digital

El devenir vital de Beatriz Rato le llevó durante muchos años a pasar un mes al año en Marruecos. Casada con un aristócrata, observaba cada verano en la casa familiar cómo jóvenes y niñas ejercían como criadas, renunciando a sus sueños y convirtiéndose después, con suerte, en esposas merced a un matrimonio concertado. Esta asturiana ha recogido toda esta experiencia en una novela titulada Como una gota de miel en mi corazón, que presentaba en la última Semana Negra de Gijón, en cuya organización colabora desde hace varios años.

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Beatriz Rato: “Es muy difícil romper con los lazos que nos oprimen

Como una gota de miel en el corazón plasma la vida de una mujer enfrentada a sus tradiciones

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Como una gota de miel en el corazón
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Como una gota de miel en el corazón

Portada del libro de Beatriz Rato en Popum Books.

Beatriz Rato
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Beatriz Rato

Una imagen de la escritora con su libro Como una gota de miel en el corazón. Foto: cortesía de Semana Negra de Gijón.

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Inma Luna – La República Cultural

El devenir vital de Beatriz Rato le llevó durante muchos años a pasar un mes al año en Marruecos. Casada con un aristócrata, observaba cada verano en la casa familiar cómo jóvenes y niñas ejercían como criadas, renunciando a sus sueños y convirtiéndose después, con suerte, en esposas merced a un matrimonio concertado. Esta asturiana ha recogido toda esta experiencia en una novela titulada Como una gota de miel en mi corazón, que presentaba en la última Semana Negra de Gijón, en cuya organización colabora desde hace varios años.

¿Cómo surge la idea de escribir esta novela?

Durante diecisiete años estuve viajando a Marruecos cada verano; estaba casada con un aristócrata y pasábamos un mes en la casa de su familia. Allí veía la vida de las mujeres, de las criadas y de las no criadas, y me daba pena ver a niñas que iban a vivir a estas casas y dejaban de tener infancia. Aunque no las tratan mal, esa vida es una especie de esclavitud, en la que ni siquiera pueden ver a sus familias. Las envían a estas casas como criadas y, encima, tienen que sentirse agradecidas porque van a aprender las tareas de la casa y van a comer bien. Yo siempre me sentí de su lado. Me apeteció plasmar eso y lo que veía de cómo esa cultura domina la gente. Por otro lado, en el tiempo que estuve allí, solo vi dos matrimonios que se llevasen a cabo por amor; todo el mundo, tanto hombres como mujeres, se casa en matrimonios concertados y de ahí surgió esta historia.

¿Y cómo fue el proceso de escritura?

La verdad es que la novela está muy reposada. En un principio no sabía dónde poder el foco, si en el aspecto social, en el romántico… A lo largo de unos años la fui elaborando y se convirtió en la historia de una chica que va a una familia, aprovecho para contar cómo se vive cómo son las tradiciones, de una manera nada maniqueísta, yo creo que lo trato con bastante respeto y no con los ojos de una extranjera. La chica viaja a Gijón y conoce la libertad; empieza a estudiar, a tener sus propias amistades…, se aleja de las obligaciones e imposiciones, del control de la familia y conoce a un chico del que se enamora. Cuando ya cree que lo tiene todo bien organizado, llega un matrimonio impuesto desde Marruecos y lo tiene que dejar todo para casarse con un amigo de su padre, de la misma edad de su padre, que se acaba de quedar viudo.

¿Es una novela reivindicativa de los derechos de las mujeres?

Es algo que sentía que tenía que contar y hubo un momento en el que pensé hacerla completamente reivindicativa; ahora hay dosis de todo. Sucede todo en torno al año 2000; en ese momento se estaban germinando muchas cosas. En algunas conversaciones de la novela se habla de la mujer árabe aquí, de la segunda generación de inmigrantes, que no asume la vida en Europa porque no se sienten ni de aquí ni de allí y se aferran a la cuestión religiosa. También se habla de la inmigración, algunos se van por ansias de aventura y otros por necesidad. En fin, trata diferentes temas que pueden dar para bastante debate.

En cuanto a los derechos de las mujeres, por lo que has podido observar, ¿cómo valorarías la situación y cómo lo experimentan ellas?

Hay que tener en cuenta que no es lo mismo la vida en Marruecos que, por ejemplo, en Extremo Oriente, ya que Marruecos tiene mucho contacto con Europa. En general, vi más derechos en papel, que en la realidad. El peso de la religión es aplastante, invocan continuamente a Dios y las mujeres con un status bajo no pueden elegir, tienen que trabajar y punto. Y si eres fea, peor, ni siquiera tienes un matrimonio a la vista y la familia se tiene que librar de ti, te casas con quien puedes o te envían a Arabia Saudita de criada. Creo que entre las universitarias se genera mayor infelicidad. Son personas con carrera e idiomas, y que tengas que casarte, dejarlo todo y estar con alguien a quien no quieres. También les pasa a los hombres, la familia decide. Aparentemente llevan una vida apacible, casados con primos o primos segundos, pero ¿cómo lo viven por dentro? Me acuerdo de haber estado en una boda en la que la novia lloraba. Es muy difícil romper con eso, ni siquiera aquí somos tan valientes, tenemos todavía muchos lazos que nos oprimen, no somos tan libres como pensamos, pero allí te quedas sin ningún tipo de red social ni familiar. Solo conocí a dos mujeres que se atrevieron a romper con eso, una profesora de la universidad de Marrakech que llegó hasta la ceremonia de petición de boda, pero llegó un momento en que se retractó y acabó casándose con un compañero de la facultad. En este caso la familia la apoyó, pero son casos raros. La otra chica era una economista que asumió que iba a pasar el resto de su vida sola, que no iba a encontrar a nadie dispuesto a romper los lazos que tenga por su parte.

¿Qué tal acogida está teniendo la novela?

Muy buena, estoy muy contenta, se vendieron todos los ejemplares, creo que va a tener un recorrido largo.

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