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ISSN 2174 - 4092

El mal y el tiempo, de Carlos Fortea - LaRepúblicaCultural.es - Revista Digital

Parece que lo policiaco ha predominado en la narración de la novela de Carlos Fortea, pero nada más lejos de la realidad. Es cierto que la intriga siempre parece guiar la literatura de este autor, como ya ha demostrado en anteriores publicaciones, pero lo que cualquiera imaginaría a lo largo de la mayor parte de la novela que ahora presenta, toma un inesperado cambio de rumbo hacia el final, transformando el hilo narrativo en la verdadera intención de su trabajo literario.

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El mal y el tiempo, de Carlos Fortea

Asesinato entre paréntesis

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Martín Casariego
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Martín Casariego

El escritor Martín Casariego presentó la novela El mal y el tiempo, de Carlos Fortea (al fondo) en la Librería Lé, de Madrid. Foto: Julio Castro.

Carlos Fortea
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Carlos Fortea

El escritor, durante la presentación de su novela El mal y el tiempo, en la Librería Lé, de Madrid. Foto: Julio Castro.

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DATOS RELACIONADOS

Autor: Carlos Fortea
Editorial: Nocturna
Colección: Noches Blancas, n.º 32
Formato: 15 x 21 cm, encuadernación rústica con solapas, 203 pág.
ISBN: 978-84-16858-25-5

Julio Castro – La República Cultural

Parece que lo policiaco ha predominado en la narración de la novela de Carlos Fortea, pero nada más lejos de la realidad. Es cierto que la intriga siempre parece guiar la literatura de este autor, como ya ha demostrado en anteriores publicaciones, pero lo que cualquiera imaginaría a lo largo de la mayor parte de la novela que ahora presenta, toma un inesperado cambio de rumbo hacia el final, transformando el hilo narrativo en la verdadera intención de su trabajo literario.

Entre lo policiaco y lo social

Sin embargo, esto no es una mala noticia para los amantes de la novela con trama policiaca, porque, sólo que en esta ocasión, el desarrollo se convierte en un mero argumento para la finalidad que el escritor quiere conseguir. El propio autor califica de “herramienta” los estilos que toma su escritura para encaminarse al objeto de la necesidad que le hace escribir. Si bien explica que su narrativa parte de dejar desarrollar la historia que ha surgido, sin limitarse a premisas de la línea argumental, también se centra en aquello que quiere alcanzar con el contenido de la narración, que, en este caso, ha sido la denuncia de la corrupción moral que ha alcanzado nuestra sociedad, a través de la degeneración de todos los valores de convivencia.

De esta manera, logra a el objetivo de transmitir el habitual grado de compromiso que muestra en su trabajo doblemente, ya que ofrece una novela en la que la línea argumental principal muestra un carácter concreto, en tanto que acaba conduciendo a un público convencido del sentido de dicha trama hacia otra historia que subyace en la principal, y que es la que realmente cobra peso a la hora de analizar el contexto en que se desarrolla.

Los dos planos argumentales

La creación del contexto argumental en dos planos, comprende la historia de la investigación, que avanzará necesariamente retrocediendo en el tiempo desde el año 2012, mientras que la de los protagonistas paralelos de la narración, progresan desde el año 1991 hacia delante.

Dos inspectores de policía deben investigar el caso de un cadáver hallado en un domicilio particular, del que no conocen apenas nada. El investigador principal, Landa, reúne las características del prototipo del clásico policial, como solitario, perspicaz y desconfiado, poco integrado en la sociedad, pero con unas redes de contactos interesantes, que juegan a favor del trabajo bien planificado. Por otra parte, Lacalle, menos adaptado al trabajo de investigación, tiene su vida familiar, pero es un personaje en segundo plano.

Dos amigos íntimos inmersos en el inicio de su carrera como periodistas en el ámbito de la cultura, tratan de mejorar en su promoción laboral y social, pero uno siempre será el principal, mientras que el segundón se encuentra cómodo a la estela de aquel otro. Mario, el que más fácilmente triunfa en la vida, entabla relación con un grupo de jóvenes mujeres en un bar, enzarzando a su amigo Arturo en unas relaciones que supondrán la historia paralela de esta narración.

La aparición del retrato de una mujer en el domicilio del crimen, parece ser la pista principal que conducirá a Landa a remover todos los hilos que puedan llevarle a profundizar en el entorno de una aparente víctima, que resulta no ser tal de manera tan clara. El cuadro, con la inscripción “Para Silvia”, complicará el entramado para el investigador.

Hay mucho grado de cinismo en los dos amigos y se evidencia puntualmente, aunque más tarde hará que se disgreguen en la historia precisamente por eso “Las oportunidades nunca vienen dos veces”, dice Mario ante una oferta laboral que plantea a Arturo, “La prensa cultural no tiene ninguna repercusión”, responde el otro “Es una vía de acceso”, insiste Mario, “Hacia ninguna parte”… Sin embargo, acabarán tomando la opción vital que deben tomar. Ese grado de cinismo no se da entre los colegas de la policía, sino que se entremezcla, para ofrecer un papel más serio en el caso de Landa, frente a Lacalle que duda si continuar en su puesto o irse a la empresa privada. Son dos mundos separados que hacen que las dos narraciones apenas se rocen, pero no se lleguen a cruzar realmente.

Es bastante habitual en las novelas del género policiaco caer en la tentación de un reguero de víctimas, crímenes, violencias, que acaban siendo innecesarios, salvo en aquellos autores en los que el estilo marca ese camino necesario, o allí donde la sociedad se construye bajo esas premisas. En esta ocasión no sucede tal cosa, sino que, al contrario, el autor mantiene una tensión a lo largo de los dos hilos narrativos, logrando que la situación no estalle salvo en el punto concreto en el que debe hacerlo que, curiosamente, no es en el de la trama de investigación, sino en la del recuerdo.

Homenaje al policiaco clásico y nuevas formas narrativas

La idea de trabajar con clichés clásicos del género amarillo, sin caer en la tentación de agotarlos en una novela fácil, demuestran la necesidad de hacer un homenaje al estilo clásico del mismo, a la vez que se desarrolla otra idea más actual. En cierto modo se acerca a un lugar intermedio entre las intrigas de Vázquez Montalbán y Eduardo Mendoza, sin tomar tantos elementos ajenos y ornamentales como los que desarrolla el primero, ni dirigirse a la opción de satirización de los protagonistas que hace el segundo. Y aunque el salto a la conclusión de la novela, que desvelará lo que vive en la realidad de una sociedad corrupta, es algo brusco frente a la línea que lleva durante el recorrido, logra el efectismo de romper todos los espejos en los que nos hemos ido mirando, suponiendo una realidad ficticia: la del investigador en la superficie de un tiempo pasado. Porque durante todo el texto, que su autor afirma que escribe linealmente, hay una gran coherencia que consigue despistar en su lectura, mientras que es evidente que el secreto de la intriga está ahí y sólo es el reflejo de lo que cotidianamente vemos en las secciones de sucesos, junto con una vida gris que no ha sabido encontrar la manera de disfrutar de lo conseguido.

En el contenido encontraremos más fácilmente la magnificación de recuerdos que la de una narración histórica (más propia de su anterior novela Los jugadores), porque es un tiempo vivido, puedo decir que en mi misma generación, donde se señalan algunas raíces de la corrupción política hace décadas, el momento en el que surge, cómo apunta a su desarrollo… nos ubica en momentos de cambios de partido, más que de política, pero abandona esta sugerencia al borde del abismo, para resurgir en un tiempo décadas más tarde, donde se evidencian las consecuencias de aquello. Pero se pueden encontrar otros temas, porque también se señalan aspectos como la importancia del arte en la sociedad y la manera en que la cultura se encuentra desligada de la evolución social; o la violencia machista, y cómo se oculta y se permite durante años aunque se condene… Muchas facetas son las que ha recogido Carlos Fortea en su nueva novela, y de repente me encuentro ligado a varias de ellas, no sólo en lo personal (que también toca en un escenario tangencial), sino en la vivencia colectiva que nos implica a tanta gente.

La novela que nos presenta el autor es la segunda dirigida a adultos, ya que previamente publicó Los jugadores (Nocturna, 2007), pero además de sus anteriores títulos para público joven, Impresión bajo sospecha (Anaya, 2009), El diablo en Madrid (Anaya, 2012) y El comendador de las Sombras (Edebé, 2013), es traductor demás de cien títulos, contando en sus trabajos con autores como Thomas Bernhard, Günter Grass, E.T.A. Hoffmann… y es profesor en la Universidad de Salamanca. Así mismo, también ha colaborado en alguna ocasión con La República Cultural.es

Fecha: el Martes 12 de diciembre de 2017

Horario: a las 19:30h

Lugar: Librería Lé - Ps. Castellana, 154 -Cuzco- (Madrid)

La presentación correrá a cargo de Martín Casariego, y participará también el autor.

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Fecha: el Martes 12 de diciembre de 2017

Horario: a las 19:30h

Lugar: Librería Lé - Ps. Castellana, 154 -Cuzco- (Madrid)

La presentación correrá a cargo de Martín Casariego, y participará también el autor.

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