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Sin zapatos - LaRepúblicaCultural.es - Revista Digital

Hoy es día de reyes. Ignoramos que en muchas casas de gente que está a nuestro alrededor no llegará nada o casi nada. Eso lo ignoramos salvo que nos lo cuenten. Pero queremos ignorar que hoy, y cada día, gente vive en nuestras calles, en portales, entradas de comercios, metros y cajeros de bancos: según algún político fascista de nuestro país “porque ellos quieren”. Ignoramos porque queremos ignorar, que somos un pequeño refugio del mundo, donde unos poquitos ostentan posesiones con las que podrían comprarnos a todos los demás unas 90 veces sin regatear. Ignoramos, porque queremos ignorar, que esos poquitos tienen sus bienes porque robaron, estafaron, engañaron, explotaron, en un sistema en el que a eso lo llama “negocio”, “oportunidad” o, peor aún: “trabajo”.

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Sin zapatos

A la gente con las botas llenas

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Zapato del Sáhara
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Zapato del Sáhara

Zapato de un niño saharaui refugiado tras una riada que destruyó las escuelas de los campamentos de Tinduf en 2006. Foto: Julio Castro Jiménez.

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Zapato de un niño saharaui refugiado tras una riada que destruyó las escuelas de los campamentos de Tinduf en 2006. Foto: Julio Castro Jiménez.

Julio Castro - La República Cultural

Un día de reyes, hace casi 60 años, los barbudos entraban en la ciudad de La Habana y eran recibidos como héroes por el pueblo cubano. Hay quien diría que la Revolución había triunfado. Yo, como aquella gente que luchó, creo que la revolución estaba haciéndose, y que el terreno conquistado, nunca regala nada. Aquel día de enero, varios millones de cubanos y cubanas comenzaron a ver reducidas las desigualdades e injusticias de un sistema militar impuesto por Estados Unidos y amparado por muchos dictadores.

Luego, años más tarde, un joven cantautor llamado Pablo Milanés compondría uno de los más bellos temas dedicado a niñas y niños habaneros a partir de ese comienzo del tiempo que se extendía, y lo llamó Día de reyes “Queriendo despertar pronto / y buscar bajo la cama / encuentras llorando a tu hermana / y a tus zapatos viejos y rotos […]”. Como en el resto del mundo, se permitió que miles de pequeñ@s no tuvieran nada más que miseria y una pseudoesclavitud dependiente de la organización norteamericana, que encontraba eco en tantas otras mafias gubernamentales y económicas. Pese a todo, años más tarde llegaría el bloqueo, el período especial,… tantas cosas que lograron que de indigentes apaleados, crecieran para ser dignos pobres, que, con dignidad, ostentaron su situación y su lucha colectiva: los poderes seguían privando de todo a l@s pequeñ@s de Cuba, mientras sus políticos trataban de repartir para todo el mundo. No caeré en el debate que a tanto facineroso le gustaría entrar, porque puedo señalar a tantas partes del mundo, que el dedo se me cansa.

Hoy es día de reyes. Ignoramos que en muchas casas de gente que está a nuestro alrededor no llegará nada o casi nada. Eso lo ignoramos salvo que nos lo cuenten. Pero queremos ignorar que hoy, y cada día, gente vive en nuestras calles, en portales, entradas de comercios, metros y cajeros de bancos: según algún político fascista de nuestro país “porque ellos quieren”. Ignoramos porque queremos ignorar, que somos un pequeño refugio del mundo, donde unos poquitos ostentan posesiones con las que podrían comprarnos a todos los demás unas 90 veces sin regatear. Ignoramos, porque queremos ignorar, que esos poquitos tienen sus bienes porque robaron, estafaron, engañaron, explotaron, en un sistema en el que a eso lo llama “negocio”, “oportunidad” o, peor aún: “trabajo”. Esos poquitos están de “merecidas vacaciones” por el mundo, sin mirar costes, porque tu sueldo, el de tu familia, es su desayuno. Son esos que ves en las revistas y en la tele (si quieres verlos), o en la prensa de cada día.

Son esa gente, la que hoy se libra una y otra vez de ir a la cárcel y de devolver lo robado y estafado, la que te recomienda lo que debes hacer, cómo debes comprar, cuáles son tus derechos, cuales tus obligaciones. Es esa gente la que dice lo que es preciso legislar: par quién y contra quienes. Es esa gente la que te puso en la calle. La que te quitó la casa en la que habías invertido tu esfuerzo, pero no te devolvió nada y encima te endeudó de por vida.

Es esa gente, la que hoy dice que la propiedad privada es lo suyo porque les ha costado su “esfuerzo”, la que no puede meter los regalos en los zapatos.

Esa gente tendrá vacíos sus zapatos, porque los reyes no pueden meter el coche dentro de ellos. Porque el jacuzzi no cabe en los zapatos, ni la piscina, ni el jardín, ni el terrenito de 200Ha, ni el chalé o la mansión, ni el yate, ni la naviera, ni la flota de aviones…

Nada de eso podrán meter en sus zapatos: como tú, como tus vecin@s a quienes lor reyes no pueden meter nada en los zapatos aunque no lo sepas, como la gente que vive pasando frío entre cartones “porque quiere”, como quién sabe mañana qué pasará. A ellos, los reyes no les podrán dejar regalos en los zapatos.

Así que, sí, somos un refugio frente a la pobreza quienes encontramos los zapatos con algo más que polvo o pelusa. Y me incluyo, porque sé que algo llegará en alguna parte, aunque en esta casa hace tantos años que no hay reyes… Pero somos un refugio curioso, porque no queremos saber que hay millones de niños y niñas que no recibirán regalos en los zapatos por otra razón: porque no tienen ni tendrán antes de morir. Esos niños y sus familias no tienen derechos, porque quienes marcaron los derechos, diseñaron los límites, quienes no pueden recibir tan grandes regalos en nuestra latitud, decidieron que otros no tendrían dónde recibirlos. A ellos los reyes les han negado el derecho a este refugio. No los reyes magos, los otros, los reyes feudales, los que manejan los hilos que ellos u otros, les dicen cómo y cuándo manejar. Pero tampoco les dejan venir a nuestra tierra a buscar zapatos para, al menos, dentro de unos años, poder recibir los presentes en su casa: les robamos los recursos, la tierra, hasta el calzado.

Nos olvidamos de los sinzapatos. Y sí, la voy a poner completa antes de mi petición a los reyes:

Queriendo despertar pronto
y buscar bajo la cama
encuentras llorando a tu hermana
y a tus zapatos viejos y rotos.

Así, aún con esa edad,
no te permitas soñar
porque vas a despertar
con tu triste realidad.

Quiero que cantes y juegues
para lo que va a pasar,
es algo que hay que buscar
sin esperar a que llegue.

Sin magias y sin leyendas
y con lucha y con amor
vendrá la revolución
sin santos llenos de estrellas.

Guarda tu risa para mañana
y seca hoy tu llanto,
en tanto
llega la libertad, sí.

Por eso no creo en los reyes, por eso no quiero reyes, ni de los feudales ni de los otros, porque el sólo término sirve para marcar las diferencias: las de los zapatos. Pero sí que quiero ir señalando aquello que debiera denunciarse hoy: a las personas que desde la banca han ido tacita a tacita reuniendo nuestro dinero y el de cualquiera para vivir bien y repartirlo entre colegas ¿de dónde sacaron los primeros millones para montar el banco? A quienes tienen un negocio brutal alrededor del mundo, desde el que amasan fortunas y poder que no podemos medir, porque ni siquiera lo declaran abiertamente, y las cuentas no me salen ¿cómo se amasa esa fortuna limpiamente sin robar ni explotar o estafar? A quienes desde el poder político hoy tienen un sueldo varios cientos de euros mayor que la semana pasada, aunque nunca supieron agarrar el mango del azadón, pero sí el verbo fácil para decir quién lo tendría siempre en la mano y por cuánto dinero máximo ¿es decente subirse el sueldo propio? A quienes les defienden vestidos de luto, cuando no hay defensa posible, ni siquiera aplicando sus propias normas, a cambio de poder amasar también su fortuna a partir de un poder no ganado ¿de dónde sacan el sueldo para pagar esos zapatos de reyes? A quienes poseen el terreno de medio país, porque lo pasaron de generación, robando a las víctimas de una masacre militar y su represión, pero se llaman inocentes mientras la ley les protege, mientras se llevan fuera los beneficios ¿de verdad se atreven a hablar de país y de ciudadanos? A quienes les apoyan y comercian con ellos sabiendo lo que hay, a quienes se benefician de cerrar los ojos, a quienes nunca oyeron nada, a quienes se lavan las manos, a los de la alfombra mullida que pisan sin zapatos ¿cuánto tiene que trabajar una persona para poder caminar decentemente con los pies cubiertos?

Pues a ellos denuncio y acuso de nuestras carencias. Esos seres son quienes hoy no recibirán los regalos de los reyes en sus zapatos, porque no pueden dejarlos allí. No tienen regalos en los zapatos, porque se pusieron las botas. Que se vayan pero antes nos devuelvan lo que es de tod@s.

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