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Despertamos en el Sueño de una noche de verano - LaRepúblicaCultural.es - Revista Digital

No podemos saber lo que realmente quería el Bardo lograr o contar con sus personajes, quizá, apenas, vivir de su habilidad y profesión (lo dudo), o tal vez transmitir esencias que transformasen su propio entorno para hacerlo más sensible y habitable por medio de la provocación. Y me quedo con esto último, porque me parece que sí que es posible conocer lo que sus personajes hacen y tratan de lograr cuando salen de sus textos, ya sea para hacer una comedia, como para mirar diferente a través de la tragedia.

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Despertamos en el Sueño de una noche de verano

Construcciones y lenguajes diferentes para realidades actuales

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Sueño de una noche de verano
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Sueño de una noche de verano

El sueño de una boda con los personajes de Areta Bolado, José Díaz, Borja Fernández, París Lakryma, Janet Novás, Andrea Quintana, Anaël Snoek y Diego Anido. Foto: cortesía del CDN.

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Sueño de una noche de verano

El sueño de una boda con los personajes de Areta Bolado, José Díaz, Borja Fernández, París Lakryma, Janet Novás, Andrea Quintana, Anaël Snoek y Diego Anido. Foto: cortesía del CDN.

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Julio Castro – La República Cultural

Egeo (Hugo Torres), padre dominado y desbordado por su hija Hermia (Janet Novás), emprende un aparente “mea culpa”, que no responde más que a la idea de forzar los sentimientos de ella, a fin de que abandone el empeño de casarse con su Lisandro (Andrea Quintana). En su discurso rogatorio mezcla los caprichos de juventud que siempre apoyó como padre, con el deseo de ella de compartir, finalmente, su vida con una mujer que está en proceso de transformarse en hombre.

Los personajes de Shakespeare en manos de Voadora

No podemos saber lo que realmente quería el Bardo lograr o contar con sus personajes, quizá, apenas, vivir de su habilidad y profesión (lo dudo), o tal vez transmitir esencias que transformasen su propio entorno para hacerlo más sensible y habitable por medio de la provocación. Y me quedo con esto último, porque me parece que sí que es posible conocer lo que sus personajes hacen y tratan de lograr en manos de Marta Pazos cuando salen de sus textos, ya sea para hacer una comedia, como para mirar diferente a través de la tragedia.

Y lo que la compañía Voadora parece querer con sus puestas en escena, tiene que ver con esto y con mucho más, porque ya en 2014 con La tempestad (que pasó fugazmente por Madrid en medio de un festival de verano hace unos años), disparaban a la línea de flotación de esta sociedad estándar, provocando otra manera de comprender lo que somos en nuestras islas de destierro e incomunicación, desde la composición artística de un texto shakesepeariano. No debiera ser difícil, puesto que el autor lo brindó en bandeja, y sin embargo seguimos viviendo la gris normalidad de un “lo mismo” artístico cuando se intentan calcar los párrafos de un texto, y eso es lo que rompen: texto y uniformidad.

Otro rumbo en el concepto teatral

La compañía no se limita a transformar el conflicto de la comedia de Shakespeare pasando el punto de mira de un lugar a otro, sino que trastoca el conjunto de la obra, ofreciendo líneas argumentales que recorren diferentes camino, aún conservando el contenido global de la misma, si bien, modificados sus contextos.

Así, la idea de romper no es el rumbo de la creatividad, sino que supone sólo un aspecto más de una escena que desarrolla, además de proponer, otras vías para el concepto teatral. Eso se evidencia no sólo en la manera y los elementos físicos de la puesta en escena, sino también en la forma de recrear personajes distintos, o en unir formatos teatrales y coreográficos casi a todo lo largo de la obra, con una continuidad nada sorpresiva dentro del trabajo, pero sí en su conjunto.

No es nada nuevo en Voadora que la danza y la música formen parte de sus propuestas escénicas, porque desde Super 8, en el año 2010 hemos podido ver cómo se incluye en todas (Waltz, Tokio 3, La tempestad, Calypso…), lo que cambia respecto de montajes anteriores es que, aquello que en La Tempestad eran momentos impactantes y potentes de la construcción, o en Waltz eran pequeñas danzas específicamente dedicadas, aquí son parte de un desarrollo continuo, en el que la única barrera es la que queramos ver desde fuera. Supongo que la posibilidad de contar con varios asesoramientos coreográficos con ideas diferentes en un mismo trabajo (Guillermo Weickert, Janet Novas…), permite una visión de conjunto aún más enriquecida que en trabajos previos (aunque seguiré especialmente admirado por aquella Tempestad).

Detalles de la construcción

Como ya apuntaba, se tratan los personajes de forma particular, no sólo en lo estridente o poco común de las ideas fuera de tiempo, sino en la selección del propio elenco, que choca con la conservadora visión que un mundo tan colorido como nos ha grabado a fuego el cine infantil y la televisión, permitiendo que el original reluzca a la vista con otra pátina.

De esta manera, además de un padre más dominado que “padrone”, o una Hermia decidida a ignorarle a la cara, encontramos a una Helena (Anaël Snoek) descarada en su depresión desde el primer momento, más que lánguida en su pena, Un Demetrio (Diego Anido) también más descarado y agresivo, al que nada le importan los sentimientos de su mujer. Un Oberón más Puck, y un Puck más Oberón, y unos cómicos que pierden buena parte de un papel a veces bastante tedioso en algunos montajes, y que apenas sirven a la parodia de la conversión de Bottom en medio burro.

Un cupido con alas no lanza flechas, sino que taladra con su máquina perforadora en la mano, y a Demetrio le han convertido casi más en un pobre oficinista en pos de ninfa que en el candidato a amante retorcido que vemos en otras puestas en escena. Pero hay un detalle más, y es el de su Titania, que adquiere un valor y un espacio propio, más real, más divertido sin duda, más tangible y mucho más carnal (y no lo digo como juego de palabras, sino como realidad), por medio del cual Areta Bolado adquiere un espacio propio en su escena. Alejada de los estándares, la compañía Voadora escoge a una actriz nada estilizada, contraria a cualquier formato preconcebido en nuestros tiempos para una reina de las hadas, estridente en su risa, voluptuosa en sus formas, y más de acción que de conversación. Casi a caballo entre un ideal a caballo entre el barroco y la Jasmine de Bagdad café.

Lenguaje directo y provocador

Los diálogos siempre cuentan con ese toque de libertad loca en las obras de la compañía, y aquí se permiten, una vez más, de abordarlos con la soltura de los personajes en su estado anímico sin filtrar “No me llames nunca más guapa”, responde Hermia al piropo de Helena “Nadie me quiere, nadie me folla, nadie me ve, perdí la frescura. ¡Doy ascoi, Ni siquiera doy asco, no doy nada”. Es una Helena desafiante, que afronta sus deseos y sus frustraciones en tiempo real.

Más tarde, en el bosque, Demetrio señalará cruelmente a Helena diciendo “y es que de mujer deseable te convertiste en madre y eso no va a cambiar, está inscrito, en tu abdomen flácido, en tus estrías, en la cicatriz de tu panza, en el color de tus senos, en tu olor… ese olor a leche permanente y a perfume de bebé que todo lo empapa”, pero ella, que sabe que es apenas una excusa en palabras lo que el otro busca, le responderá “Entonces abandonemos al niño, no me importa, metámoslo en una bolsa con restos de comida y lo dejamos debajo un arbusto para que vengan los perros y se lo devoren”, porque Helena demuestra que parecerá loca, pero también sabe ser cruel como su hombre, trastocando así roles del absurdo que origina el propio autor.

No sólo es ahí donde el lenguaje se hace directo y rompe con la idea machista del discurso, así que Hermia, abandonada sin saber del hechizo de su pareja, despierta y dice “Estoy sola, tendida en el suelo como un chaquetón”, y analizando la situación, también romperá el discurso convencional para aclararse ante el público en la parodia “¿Qué hago ahora? Imagino que lo primero será ir a la peluquería”.

Un final abierto y diferente será el punto final al trabajo y su continuidad quedará para el público en su vida. Sin embargo no caigamos meramente en la sensación de parodia, porque, si bien el montaje puede provocar las risas del público, hay un trasfondo mucho mayor, que parte de la idea de un teatro que se transforma en la denuncia de otras realidades sociales, a la vez que se construye sobre su propia base, sin denostar las formas más clásicas, pero diciendo a gritos que es posible hacer apuestas diferentes en cualquier formato y en cualquier espacio.

Voadora, apenas apreciado antes en nuestra ciudad, ha entrado como yo mismo pedía hace años, por la puerta grande del Centro Dramático Nacional (que sí, que es más grande físicamente que las de otros teatros), cuando antes pasó por grandes espacios como la sala Triángulo, la sala La Usina, o por el espacio de Matadero Madrid, pero que otras ha tenido que permanecer en la linde desde el Corral de Comedias de Alcalá. La apuesta de mostrarles cuatro días es buena, pero la de traer compañías diferentes por tiempo suficiente es la necesaria y definitiva, antes de que la mayor parte desaparezca o se convierta en caspa.

Más información

Dentro de la línea de diálogo con textos clásicos desde una perspectiva contemporánea, tras Joane (2012), La Tempestad (2014) y Don Juan (2015), Voadora vuelve a Shakespeare para abordar una de las comedias capitales de la literatura dramática: Sueño de una noche de verano. El diálogo entre lo clásico y lo contemporáneo surge del trabajo conjunto de un equipo de creadores para el teatro, la danza, el cine y las artes visuales. A la cabeza cabe destacar el tándem formado por la española Marta Pazos y el chileno Marco Layera, enfant terrible del teatro latinoamericano y que junto con su compañía La Re-sentida ha estrenado en prestigiosos escenarios como Avignon, Schaubühne, Toronto, Santos, Munich, Santarcángelo, Santiago a mil, Río de Janeiro, Montpellier… y que en esta ocasión es el responsable de la adaptación dramatúrgica. La propuesta de Voadora crea un sueño lisérgico en el que los bajos instintos gobiernan al mundo y en el que la belleza siempre oculta intenciones peligrosas. El deseo sexual, las relaciones amorosas o la identidad de género. El elenco está formado por ocho creadores, 4 hombres y 4 mujeres, y una novena persona ajena al mundo del espectáculo que continúa con la estela de trabajo de habitar el teatro con personas de la calle (iniciado en un trabajo anterior de la compañía: Don Juan). Shakespeare presenta el tema de las transformaciones en el texto y Voadora introduce en el elenco una persona trans joven (nacida después de la transición española) que, con su testimonio, abre una puerta a la realidad dentro de esta versión.

Aquí siempre es verano, hace calor y no conseguimos hacer nada más que beber gin-tonics y bailar hasta caer en la hierba. Todo da vueltas. Todo se transforma. Pero no te preocupes, te daremos un mapa para que te pierdas, para que te quedes en un punto intermedio entre el día y la noche, entre lo humano y lo animal, entre la realidad y la ficción, entre lo masculino y lo femenino, entre la vigilia y el sueño. Shakespeare concibió este texto en 1595 para ser representado en una boda real, así que vamos a casarnos. Pero no nos casaremos con nadie. Nos quedaremos en el medio. Así podremos tenerlo todo. ¿Y tú, qué deseas? Vete pensándolo porque esta historia habla, por encima de todo, de la libertad de escoger. Escoger dónde perderte, escoger a quién amar, escoger qué hacer con tu cuerpo. De la identidad. De la mirada. De otras formas de leer los cuerpos. Construyendo un espacio abierto a la diversidad sexual, corporal y de género. Un bosque donde los límites sean más flexibles. Donde el destino no sea el fin, donde el fin sea el tránsito. Voadora celebra diez años haciendo teatro y estamos de fiesta. Esta vez la pista de baile tiene más que ver con el Jardín de las Delicias de El Bosco o con la zona oscura del erotismo animal que propone Goya en sus caprichos que con la Titania acariciando al tierno asno, que pintó Chagall. Calor y espectáculo te van a contagiar con la misma onda expansiva con la que el destino destruye los planes de dioses y mortales. Pero no te equivoques, esto es una comedia sobre el amor, el dolor, la pasión, el sexo, los encuentros, los desencuentros y el poder. Es una comedia sobre ti y sobre mí. Porque ya fuimos cazador y ya fuimos presa. Así nos pasamos toda la vida: amando, siendo amados, rechazando, conquistando… ¿Y qué otra cosa podemos hacer en este bosque y con este calor?

Fecha: el Domingo 11 de febrero de 2018

Horario: a las 20:30h

Lugar: Teatro Valle-Inclán. Centro Dramático Nacional - Pl. de Lavapiés, s/n -Lavapiés- (Madrid)

Martes a sábado: 19:00h
Domingo: 18:00h
Para más información:

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Fecha: el Domingo 11 de febrero de 2018

Horario: a las 20:30h

Lugar: Teatro Valle-Inclán. Centro Dramático Nacional - Pl. de Lavapiés, s/n -Lavapiés- (Madrid)

Martes a sábado: 19:00h
Domingo: 18:00h
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Fecha: el Sábado 10 de febrero de 2018

Horario: a las 20:30h

Lugar: Teatro Valle-Inclán. Centro Dramático Nacional - Pl. de Lavapiés, s/n -Lavapiés- (Madrid)

Martes a sábado: 19:00h
Domingo: 18:00h
Para más información:

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Fecha: el Viernes 9 de febrero de 2018

Horario: a las 20:30h

Lugar: Teatro Valle-Inclán. Centro Dramático Nacional - Pl. de Lavapiés, s/n -Lavapiés- (Madrid)

Martes a sábado: 19:00h
Domingo: 18:00h
Para más información:

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Fecha: el Jueves 8 de febrero de 2018

Horario: a las 20:30h

Lugar: Teatro Valle-Inclán. Centro Dramático Nacional - Pl. de Lavapiés, s/n -Lavapiés- (Madrid)

Martes a sábado: 19:00h
Domingo: 18:00h
Para más información:

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Fecha: el Sábado 24 de junio de 2017

Horario: a las 21:00h

Lugar: Teatro Salón Cervantes - c/ Cervantes s/n (Alcalá de Henares -Madrid-)

Para más información y entradas:

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DATOS RELACIONADOS

Autor: William Shakespeare
Adaptación: Marco Layera
Dirección: Marta Pazos
Intérpretes: Diego Anido, Areta Bolado, Jose Díaz, Borja Fernández, Paris Lakryma, Janet Novás, Andrea Quintana, Anaël Snoek, Hugo Torres
Otros textos: Diego Anido, Jose Díaz, Borja Fernández, Carolina de la Maza, Marta Pazos, Anaël Snoek
Escenografía: Marta Pazos
Iluminación: Rui Monteiro
Vestuario, maquillaje y peluquería: Fany Bello
Espacio sonoro: David Rodríguez
Música: José Díaz y Hugo Torres
Movimiento: Alexis Fernández “Maca”
Trabajo de palabra: Miguel Cubero
Producción ejecutiva: Jose Díaz
Apoyo a la dramaturgia: Guillermo Weickert
Ayudante de adaptación: Carolina de la Maza
Ayudante de producción: Liza G. Suarez
Ayudante de dirección: Gena Baamonde
Fotos: Rosiña Rojo-MIT Ribadavia, Tamara de la Fuente, Rubén Gámez, Miramemira, Paloma López
Cartel: Javier Jaén
Compañía: Voadora

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