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Comunicado, ETA amaitu y un presidente impresentable - LaRepúblicaCultural.es - Revista Digital

Pues claro que es importante la desaparición de ETA, quiero decir, es una de las noticias más importantes y positivas de las últimas décadas. ¿Cómo no habría de ser lo el que un grupo armado que ha asesinado a ciudadan@s decida que su camino fue erróneo y debe extinguirse? El problema es que hay tanto político estúpido y mediocre, encabezados por el propio presidente del gobierno de España, que el país de pandereta se quedó muy escaso. El problema es que, como han utilizado como herramienta para medrar el miedo, el terror y los descalificativos contra cualquier persona que pensara diferente, desde hace un tiempo se les viene encima toda la sociedad (o eso creen), que reclamará la libertad que “no se podía por ETA”.

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Comunicado, ETA amaitu y un presidente impresentable

Estúpido: el ruido son las armas

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Final de ETA
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Final de ETA

Y fin.

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Final de ETA

Y fin.

Julio Castro – La República Cultural

Pues claro que es importante la desaparición de ETA, quiero decir, es una de las noticias más importantes y positivas de las últimas décadas. ¿Cómo no habría de ser lo el que un grupo armado que ha asesinado a ciudadan@s decida que su camino fue erróneo y debe extinguirse? El problema es que hay tanto político estúpido y mediocre, encabezados por el propio presidente del gobierno de España, que el país de pandereta se quedó muy escaso. El problema es que, como han utilizado como herramienta para medrar el miedo, el terror y los descalificativos contra cualquier persona que pensara diferente, desde hace un tiempo se les viene encima toda la sociedad (o eso creen), que reclamará la libertad que “no se podía por ETA”. El problema es que tuvieron que modificar las leyes para poder llamarnos terroristas y violent@s a cualquier persona que se manifestase en contra, que opinase en contra, que pensara, que creyera que este era un Estado democrático, o que podía serlo. El problema es que hubo muchos asesinatos de ETA, y que comprendo a las víctimas y sus familiares, y que puedo comprender que cualquiera de ell@s quisiera asesinar o apalear a cualquier terrorista si lo hubiera pillado y no hubiera tenido el miedo que los propios telediarios y medios de comunicación creaban en nombre del Gobierno, pero el otro problema es que, también, en nombre de un presidente X, con el dinero público y la maquinaria del Estado que mantenemos tod@s, se torturó y asesinó a violentos y a inocentes bajo la bandera del todo vale: y eso, igual que la criminalización de la ciudadanía, no lo entiendo, no lo comparto y lo sigo denunciando como entonces y como antes de los GAL, porque mucho antes ya había violencia de Estado en las calles, y todo eso es opuesto a la democracia y a la libertad. El problema es que, a día de ayer, tras un comunicado de desaparición, el cretino del Presidente sale diciendo que se habrán disuelto, pero que eso no es importante, y que no cambia nada: y mira no.

No, porque, aunque nos gobernara un cretino profundo, hasta el más inculto de los presidentes de cualquier país (vale, quizá Trump no) habría hecho de esto el notición de la libertad de un pueblo, si es que de eso se trataba, y habría desfiles de conmemoración y el día sería de fiesta nacional, y estaríamos en la calle tan content@s (como buen ganado borreguil, aunque sea), y sería portada de todos los diarios en papel y en digital, en televisión y en radio. Aquí no, el cretino ha decidido que no es importante, que es “simple ruido” (veremos cuánto tarda en tener la gran idea de una gran manifestación con sus confetis). Y su explicación de que va a seguir persiguiendo a quienes cometieran delitos no sirve, porque eso no lo hace su gobierno, corresponde a otros cuerpos policiales, judiciales o del tipo que sean… si esto fuera un Estado democrático (y aquí sí, también de Derecho, que tanto cacarean pero no explican).

Más de media vida la pasé en barrios machacados por bombas, sin comerlo ni beberlo, cuando no era eso, se trataba de golpistas militares, y cuando no, con fascistas disfrazados de aquel régimen, que hacían propio un país que habían robado. Es literal, más de una bomba explotó unos minutos antes o unos minutos más tarde de haber estado allí (recuerdo cuatro en concreto), pero eso no me convirtió en un fascista, ni me volvió en contra de la democracia ni de la libertad, antes bien, me reforzó en mis ideas y me fue abriendo los ojos hacia quienes se beneficiaban de ello. Porque quienes lo cometían estaba claro, pero, cada vez más, mirábamos hacia quienes flotaban sobre un colchón de impunidad y se beneficiaban de ello. Qué diferente es un mal tipo como Aznar de una víctima como Ernest Lluch: y como su familia. Qué diferente un González que acaparó para los suyos, mientras su Gobierno mataba y torturaba, que tal vez así quisieron acallar el asesinato de Enrique Casas, porque su partido le exigió “justicia”, pero aquel sí había muerto gritándoles “cobardes cabrones”. Qué diferencia de cualquiera de ellos con un Imanol, perseguido hasta marchar de su tierra, sólo apoyado por sus amig@s, cantando las libertades que él sí que apoyaba con su arma que fue la música y la palabra… hoy que encarcelan músicos, quizá hoy sería terrorista. No, ni siquiera hablo de la época de Carrero Blanco, que cualquier demócrata sabe lo que significó para las posibilidades de este país la muerte del heredero del dictador, y bien olvidado debiera estar.

Pero esos fueron los que gobernaron y, si nada cambia, vendrán los mismos o los directos replicantes de aquel franquismo fascista. Esos, todos esos, son quienes hoy no encuentran motivo para dar importancia a la desaparición de un grupo armado que ha asesinado a inocentes. Muchos de ellos son los mismos que quisieron manipular la verdad sobre los asesinatos del 11M, porque les convenía. Son estúpidos altaneros que no tienen ningún inconveniente en traficar con carne del pueblo, siempre que les produzca beneficio. Por eso, cuando les escucho, me dan asco y no puedo callarlo. Y son los mismos que en su momento, en la dictadura franquista, no dudaron en apoyarse el ETA para medrar, y llamarse socialistas los unos, populares los otros, siempre que estuvieran sentados sobre su machito. Algunos con mayor disimulos, otros sin ninguno. Pero ya, hoy, terminó esa historia. Ninguna libertad se logró con toda esa sangre. Ninguna conciencia mejoró o espabiló a costa de la violencia, pero eso no se traduce en que el movimiento callado pueda vencer nada, porque eso nunca ocurrió.

Y mientras tanto, las calles parecen muertas de silencio, de aquiescencia, y las estructuras reciben un apoyo minoritario para hacer lo que quieran, aunque afirman que cuentan con mayoría en la calle: no, las cifras dicen que son la inmensa minoría en representación de sí mismos. Al poder le preocupa perder tan potente herramienta del miedo, así que ahora arrojan las invectivas de culpables entre nosotr@s, y reparten cartelitos de terroristas entre quienes nunca quisimos el terror, sino la paz, la paz que ellos y sus predecesores nunca proclamaron, porque ya estaba por delante la victoria. A mí me preocupa que no sepamos ver que somos un@ y much@s, mientras la opresión llega de un discurso único, disfrazado de falsa pluralidad. Poco tienen que hacer terroristas de ETA o terroristas religiosos en un país donde todo el mundo es sospechoso o culpable, salvo quienes ocupan el poder y la fuerza, y lo admitimos.

Pero yo me alegro hoy, enormemente, de que un grupo clandestino y armado desaparezca, y habría que luchar por ir integrando su inexistencia, antes que resaltar las violencias, aún con recuerdo y memoria de todo, aún con homenajes, aún con las innumerables palabras que quedan por decir, y las condolencias por compartir. Porque nada equilibra que el resto permanezca en sus casas, en su miseria, en su cabeza agachada rumiando eso que siempre los cretinos y sus herederos del poder nos roban además del dinero: la dignidad de ser un pueblo libre.

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