Menú
laRepúblicaCultural.es - Revista Digital
Inicio
LaRepúblicaCultural.es - Revista Digital
Síguenos
Hoy es Viernes 22 de febrero de 2019
Números:
ISSN 2174 - 4092

La ética de la mala conciencia entre Los limones, la nieve y todo lo demás - LaRepúblicaCultural.es - Revista Digital

“Sweet dreams are made of this”, el tema de Eurtythmics bombardea las ideas al inicio de la pieza en uan acción física con una comunicación física directa entre Ana Vallés y Mónica García. “Some of them want to use you / Some of them want to get used by you / Some of them want to abuse you / Some of them want to be abused”, y aquí se reúnen en el mismo espacio quienes puedan o quieran usar, ser usados, abusar o ser abusados, girando entorno a la idea que produce el intercambio de lo corporal, la plástica y muy breves textos que son germen de una filosofía escénica: la de Matarile Teatro.

república, cultural, revista, digital, escena, teatro, danza, matarile teatro, Los limones, la nieve, todo lo demás, Mónica García, Ana Vallés, Baltasar Patiño, La República Cultural

La ética de la mala conciencia entre Los limones, la nieve y todo lo demás

Cuando el movimiento conduce al debate

Versión para imprimir de este documento Versión imprimir
Los limones, la nieve y todo lo demás
Ampliar imagen

Los limones, la nieve y todo lo demás

Mónica García y Ana Vallés durante la función

Los limones, la nieve y todo lo demás
Ampliar imagen
Los limones, la nieve y todo lo demás

Ana Vallés y Mónica García durante la función

Click en las imágenes para ampliar
DATOS RELACIONADOS

Creación e Interpretación: Mónica García, Ana Vallés
Iluminación espacio y sonido en tiempo real: Baltasar Patiño
Asistencia en la dirección: Ricardo Santana
Vestuario: Naftalina + Matarile
Vídeo: Edición Rusa
Fotos: Rubén Vilanova
Logística: RTA
Asistencia técnica: Pepe Quintela “Pepiño”, José Faro “Coti”
Agradecimientos a: Producións Zopilote
Producción: Juancho Gianzo
Compañía: Matarile Teatro

Julio Castro – La República Cultural

Sweet dreams are made of this”, el tema de Eurtythmics bombardea las ideas al inicio de la pieza en uan acción física con una comunicación física directa entre Ana Vallés y Mónica García. “Some of them want to use you / Some of them want to get used by you / Some of them want to abuse you / Some of them want to be abused”, y aquí se reúnen en el mismo espacio quienes puedan o quieran usar, ser usados, abusar o ser abusados, girando entorno a la idea que produce el intercambio de lo corporal, la plástica y muy breves textos que son germen de una filosofía escénica: la de Matarile Teatro.

Los trabajos de la compañía suelen proponer mucho más de lo que muestran, proporcionando a quienes lo presencian una sensación de trasfondo que aparentemente es inalcanzable desde el punto fijo de una butaca, y que, sin embargo, está al alcance de las ideas. Si recorremos los últimos años de sus propuestas más intimistas desde Teatro Invisible a este Los limones, la nieve y todo lo demás, es posible analizar un transcurso que conduce de la fuente del texto para el movimiento, a la conversión de las ideas del texto en la expresión física. Quizá sea esto último lo que define (en una burda síntesis por mi parte) la manera en que la mente se ha ido abriendo a través de un recorrido que parece difícil ofrecer un paso más en el repertorio que ofrecen.

Creo que desde las raíces de unos sentimientos próximos a la esencia de lo humano, Los limones surge para recordar de qué manera hemos abandonado espacios importantes de la vida, de nuestra relación con el entorno y entre las personas, con otros seres vivos, con un futuro casi negado. Pero también con un día a día en que asumimos barbaridades como costumbres, y quizá confundimos deseos con carencias, significados con imágenes. Pero el deseo siempre es principal en la vida real y en la imaginaria.

La composición desde la prestidigitación

En cierto modo, Matarile es una compañía de prestidigitación. Quizá más bien de magia. Por eso desde la parte directiva de la escena a la que se refiere a la tramoya y los cables del espectáculo, pasando (obviamente) por la sección de creación individual y/o colectiva, se encargan de envolver bloques que contienen paquetes sorpresa, pero eso no sería suficiente, así que, mientras el público observa una mano visible, otra esconde un truco que no se percibe, y ese precisamente será el que ofrecerá el verdadero regalo.

Pero no por eso contiene nada de falsedad en lo artístico, si acaso en el juego en el que inciden en la mente, en las preguntas, en la opción de elegir que obliga a quedarse con el recorrido completo de sus propuestas. Los limones parecen querer que elijamos entre la locura y la belleza, la propia Vallés lo anuncia cuando pide una apuesta en sus más acertadas palabras: es un engaño, pero se trata del maldito engaño que no permitirá decidir si nos quedamos con la expresión de esa plástica literaria o con la composición del movimiento, porque si se escoge una y se pierde la otra, ninguna de las dos acaba por existir.

En definitiva, en su magia no hay engaño, porque todo está a la vista, salvo porque queremos que nos engañen y percibimos así la realidad de los actos evidentes, o de aquellos que no deseamos analizar, pero el conjunto de regalos sigue estando en su contenido.

De la espectacularidad a la línea fundamental de expresión

Una cuestión fundamental hacia la que se dirigen los trabajos de Matarile es la de la expresión desde una composición artística que genera sensaciones y, por tanto, sentimientos. Hay momentos que parecen evocar la espectacularidad de las propuestas, como también ocurre en este caso, sin embargo, envuelve mucho más el contenido y su reflejo que la mera llamada de atención a la vista o al oído. Lo que describe este nuevo recorrido de la compañía es una expresión completa que, partiendo tanto de lo concreto como de lo abstracto, transmiten bloques de sensaciones que compondrán una pieza completa, que en absoluto se muestra como conjunto de brechas, sino como resultado fluido del proceso.

Así pues, contrasta esa sencillez de ideas profundas que recogen la propuesta en un resultado de espectacularidad que se interconecta en el movimiento y en la imagen. Contiene elementos sencillos, repetitivos, en un diseño de elementos físicos que podrían provenir de una oficina o de un bar, en los que sin embargo acaba descollando la idea de un entorno natural abandonado, más bien explícitamente destruido por el ser humano.

La idea de dejación que conduce a la destrucción está muy presente, con la aproximación de Nietzsche a la importancia del ser vivo animal no humano, que enfrenta a la idea de un pragmatismo erróneo de Descartes al respecto… Siempre encontraremos el fundamento de la duda en la base del trabajo del que parte Ana Vallés y, en parte, aquí nos zarandea en el concepto igual que al limonero del que caen los limones del escenario y que ya no está, porque sus raíces han sido posiblemente enfermadas por la podredumbre que afecta a otras especies arbóreas.

Efectivamente, alcanza a hablarnos de las raíces, donde creo encontrar una sociedad actual que, en una apariencia que siempre ha parecido despampanante en períodos de entreguerras, ha alcanzado un nivel de podredumbre en su fondo que no puede más que dirigirse a la muerte de la vida de superficie hasta ese “colapso tardío” del árbol que, como dice “los elementos afectados no tienen remedio, se secan”.

Del movimiento al debate

La pieza que presenta la compañía es un continuo de movimiento y expresión que no se rompe entre escenas, sino que enlaza, ya sea las secuencias de cuerpos en danza o la propuesta de los debates que aborda.

Ya a raíz de otro trabajo previo, Antes de la metralla, me atrevía apuntar a una forma de expresión entorno al dadaísmo en el trabajo de Matarile, que había surgido del espacio surrealista. En esta ocasión me reitero, y veo que el movimiento afianza realmente en esa idea del dada arraigada desde las raíces de lo surrealista, con la diferencia de una propuesta de debate quizá más cercano a quien observa.

Es interesante vivir de qué manera el conjunto del trabajo crece desde su interior para conectar con el público, pero también ser conscientes de que el público no es ajeno a la obra, sino que se ve implicado en sus objetivos. La creación en equipo del movimiento entre Mónica García y Ana Vallés permite discurrir las ideas, que oscilan entre lo corpóreo de texto y música, y también de las formas físicas que presta el diseño escénico de los efectos de Baltasar Patiño.

Las raíces de la propia obra se prestan a explorar la podredumbre del entramado en que nos movemos, aún a costa de acercarse a la enfermedad: con eso nos obligan a seguir su debate.

Al fin, los limones

Los limones, que para Machado eran la infancia un patio de Sevilla, o para María Zambrano un olor en brazos del padre, se desbordan del huerto de la Vallés para hablarnos de pasado soñado y realidad presente, de lo que esconde la superficie para no ver qué se oculta debajo de ella. Y la belleza del limón y el verde de la hoja dan su mensaje, y la nieve termina por cubrir y congelar el momento en un paisaje sin color que no tiene horizontes ni volumen ni contenido, en él “lo único que nos queda es ética de la mala conciencia”, como dice Vallés.

Mi abuelo nació en un pueblo de Jaén. Cuando terminó la persecución de la dictadura, expolios, procesos, procesos, exilio… pudo rehacerse en parte y comprar con el tiempo una pequeña parcela en un huerto. Cuando construyeron la casa familiar de pueblo mediterráneo no quiso evitar plantar un limonero en el centro del patio. Allí lo recuerdo, con sus limones. Pasó algún tiempo sin acudir a la cita vacacional, y el limonero desapareció. Durante años, el hueco del centro muerto de la vida presagió la muerte de la casa que, poco a poco, se fue viniendo abajo. La conciencia ética nos obligó a recordar siempre en familia, a hablar de la casa habitada y de sus habitantes, como ya lo hacíamos entorno a la mesa antes de que faltara. Ya no quedan limones, ni casa, ni abuelos, tan sólo queda el recuerdo y los hechos. En ocasiones, algún año, incluso nieva en aquel cálido Mediterráneo, pero no logra borrar la memoria.

Más información

Ana Vallés y Mónica García se conocieron en 2000 en Madrid, coincidiendo ambas en el proceso de creación de Fine Romance de Provisional Danza, donde Vallés realiza la dirección de escena.

Ana, actriz-directora y Mónica, bailarina-coreógrafa. Desde 2007 trabajan juntas en los espectáculos de Matarile Teatro.

Durante el proceso de creación de Antes de la Metralla, Mónica propone a Vallés la creación conjunta de un dúo. Nace el proyecto los limones, la nieve y todo lo demás.

La tentación de dejarlo todo y largarnos corriendo a otro lugar

El deseo persistente de atravesar la fantasía y los hechos reales de nuestros personajes inventados.

Quizás por evitar el regreso dilatamos la partida, y mientras tanto, escuchamos las palabras del loco o abrazamos la belleza, con mala conciencia.

Disfrutemos de este día perfecto.

Referencias, presencias: Roberto Bolaño, Josep María Esquirol, Jacques Mayol, María Muñoz, Friedrich Nietzsche, Slavoj Zizek, Henry David Thoreau

Matarile Teatro

Es una de las compañías de referencia en el teatro contemporáneo español. Desde su creación en Compostela en 1986, por sus directores artísticos Ana Vallés y Baltasar Patiño, ha ido desarrollando un lenguaje artístico y estilo propios.

En 2016 cumple 30 años de trayectoria, en los que ha puesto en escena más de 30 espectáculos con los que ha alcanzado más de veinte premios y menciones en distintos puntos de España y Europa.

Entre 1993 y 2005, crea y gestiona el Teatro Galán de Compostela, espacio destinado a la programación y difusión del Teatro y Danza contemporáneos en Galicia, y ha impulsado durante doce años el Festival Internacional de Danza En Pe de Pedra.

Desde septiembre de 2010 a septiembre de 2013 detiene su actividad. En 2017 abre un espacio de exhibición impermanente en Compostela, saLa Montiel, y estrena su última creación, Circo de Pulgas, manteniendo en cartel sus anteriores producciones: Teatro invisible, El cuello de la jirafa y Antes de la metralla.

Fecha: el Domingo 23 de septiembre de 2018

Horario: a las 20:00h

Lugar: La Nave de Cambaleo - Av. Loyola, 8 -Plaza del Matadero- (Aranjuez -Madrid)-

Información y reservas:
Teléfono: 91 892 17 93

Ver más fechas pasadas

Fecha: el Domingo 23 de septiembre de 2018

Horario: a las 20:00h

Lugar: La Nave de Cambaleo - Av. Loyola, 8 -Plaza del Matadero- (Aranjuez -Madrid)-

Información y reservas:
Teléfono: 91 892 17 93

FORO DEL ARTÍCULO
¿Quién eres?

Tu mensaje

Alojados en NODO50.org
Licencia de Creative Commons