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Scarface (1932), el mensaje de Howard Hawks - LaRepúblicaCultural.es - Revista Digital

Cuando el mítico cineasta Howard Hawks acometió la realización en 1932 de Scarface, bandera de las películas de gángsters, ya contaba con 10 películas en su dossier curricular. Fue uno de los cineastas más conocidos, prestigiosos y sin embargo poco premiado por la Academia que nunca le dispensó una alegría a su ego y a sus películas, aparte de la nominación de Sargento York en 1941 y uno de esos Oscar de consolación, en 1974, cuando se considera que llega un poco tarde. Hawks es el rostro, el sello, un emblema de la historia del cine. Hijo de familia adinerada, se trasladó a Los Angeles en una época donde la industria del cine equivalía a la fiebre del oro, por lo tanto era natural que aquel joven que amaba las carreras y pilotaba aeroplanos probase la producción y escritura de películas. Se hizo un nombre en la etapa muda, siempre interesado también en participar en el guión. El éxito de sus films se debe en parte a la adaptación de escritores de primera fila (Raymond Chadler, William Faulker, Hernest Hemingway). Tenía un ojo especial para detectar el talento, y a sus actores los consideraba más colaboradores que instrumentos, instándoles a aportar ideas. En los años 30 paso de un éxito a otro con rapidez. Su producción de 47 películas se desliza en un amplio margen de géneros entre la acción y la aventura: comedias, bélicas, gangsteriles, screwbal o el mejor negro, Solo los ángeles tiene alas, 1939; Carretera hacia la gloria, 1936; Air Force, 1943; Bola de fuego, 194; La fiera de mi niña, 1938, comedias en las que la mujer juega un papel dominante e independiente, a las que el realizador consideraba “Uno más de los chicos”. Lo mejor del cine negro: El sueño eterno, 1946; Tener o no tener, 1944. Pero también se acercó a los Westerns o la historia ( Tierra de faraones, 1955), los musicales y hasta alargó su mano a la ciencia ficción. Fue elevado al paraíso de los grandes directores por críticos como Godard, hasta el punto que el propio Eric Rohmer llegó a comentar que si alguien no ama las películas de Hawks es que no ama el cine. Gigante del cine americano cuyo trabajo cinematográfico, visto en su conjunto, representa una de las labores más consistentes, dinámicas y variadas de la historia del cine.

Scarface (1932), el mensaje de Howard Hawks

Un Clásico de Oro, Agosto en la esquina del videoclub (VII)

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Scarface
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Scarface

Karen Morley como Poppy.

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Scarface

Karen Morley como Poppy.

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DATOS RELACIONADOS

Título original: Scarface, 1932
Dirección: Howard Hawks
Intérpretes: Paul Muni, George Raft, Boris Karloff, Ann Dvorak, Karen Moley, Osgood Perkins, Vince Barnett, C. Henry Gordon
Guión: Ben Hecht, John Lee Mahin, Seton I. Miller, W.R. Burnett
Fotografía: Lee Garmes & L. William O’Connell (B&W)
Música: Adolph Tandler
Duración: 93’
País: Estados Unidos
Productora: Universal Pictures

Clásico de oro
Clasificación: 8,55/10

Blanca Vázquez - La República Cultural

Autor

Cuando el mítico cineasta Howard Hawks acometió la realización en 1932 de Scarface, bandera de las películas de gángsters, ya contaba con 10 películas en su dossier curricular. Fue uno de los cineastas más conocidos, prestigiosos y sin embargo poco premiado por la Academia que nunca le dispensó una alegría a su ego y a sus películas, aparte de la nominación de Sargento York en 1941 y uno de esos Oscar de consolación, en 1974, cuando se considera que llega un poco tarde.

Hawks es el rostro, el sello, un emblema de la historia del cine. Hijo de familia adinerada, se trasladó a Los Angeles en una época donde la industria del cine equivalía a la fiebre del oro, por lo tanto era natural que aquel joven que amaba las carreras y pilotaba aeroplanos probase la producción y escritura de películas. Se hizo un nombre en la etapa muda, siempre interesado también en participar en el guión. El éxito de sus films se debe en parte a la adaptación de escritores de primera fila (Raymond Chadler, William Faulker, Hernest Hemingway). Tenía un ojo especial para detectar el talento, y a sus actores los consideraba más colaboradores que instrumentos, instándoles a aportar ideas. En los años 30 paso de un éxito a otro con rapidez. Su producción de 47 películas se desliza en un amplio margen de géneros entre la acción y la aventura: comedias, bélicas, gangsteriles, screwbal o el mejor negro, Solo los ángeles tiene alas, 1939; Carretera hacia la gloria, 1936; Air Force, 1943; Bola de fuego, 194; La fiera de mi niña, 1938, comedias en las que la mujer juega un papel dominante e independiente, a las que el realizador consideraba “Uno más de los chicos”. Lo mejor del cine negro: El sueño eterno, 1946; Tener o no tener, 1944. Pero también se acercó a los Westerns o la historia ( Tierra de faraones, 1955), los musicales y hasta alargó su mano a la ciencia ficción. Fue elevado al paraíso de los grandes directores por críticos como Godard, hasta el punto que el propio Eric Rohmer llegó a comentar que si alguien no ama las películas de Hawks es que no ama el cine. Gigante del cine americano cuyo trabajo cinematográfico, visto en su conjunto, representa una de las labores más consistentes, dinámicas y variadas de la historia del cine.

Casting

Actor de origen austriaco y de gran talento (su comienzos fueron en el teatro), Paul Muni fue recordado en el mundillo por sus excentricidades y manías. Consiguió varios premios y diversas nominaciones por sus interpretaciones, lo que le valió contratos tanto con la Fox como posteriormente con la Warner Bros. La tragedia de Louis Pateur le reportó el Oscar en 1936. Se movió siempre entre el cine y el teatro, actuando en 16 películas hasta 1959. El éxito de Scarface le limitó a este registro, del que siempre se resistió a quedar encasillado.

Si un físico o un primer papel te marcan en el futuro laboral, eso fue sin duda lo que le ocurrió a George Raft, cuyo primer papel de gangster se lo concedió a Hawks para Scarface. Después no dejó de hacer de chico duro y violento. Tanto fue así que quizá su vida personal se mezcló con su vida de ficción o al revés. Fue boxeador y bailarín de salón, y se rumoreaba que era amigo de la infancia de gángsters reales como Owney Madden y Bugsy Siegel. Tanto es así que se le prohibió entrar en Gran Bretaña en 1966 por sus conexiones con la mafia. Es famosa la parodia que él mismo realizó de sus personajes en el magnífico comienzo de Con faltas y a lo loco, Billy Wilder, 1959. En todo caso su papel de Guino le convierte en un icono del gangster junto a James Gagney y Edward G. Robinson.

De qué y como nos habla la película

A pesar de que Hawks decía que nunca hacía películas con mensaje, Scarface es ciertamente una película con mucho mensaje, y nada sutil. Película hecha para el cinéfilo y millonario Howard Hugues, el comienzo de este retrato del mundo del hampa en la America de los años veinte y treinta (en plena era Dillinger y Capone, en sí la cinta es un retrato de este último) advierte, criticando duramente, al Gobierno de Estados Unidos por su relajación legal frente a tanta violencia y los negocios sucios de la venta de alcohol prohibido. Hawks, que codirigió la cinta junto a Richard Rosson, llevó a la pantalla la adaptación de la novela de Armitage Trail basada en la figura del gangster más importante de la época, Al caracortada Capone. Paul Muni interpreta Tony Camonte (años más tarde sería Tony Montana con Brian De Palma). Violento y ambicioso, Tony pasará por encima de sus jefes, la policía, y su propia familia con tal de demostrar que es el rey del hampa. Se encapricha de Poppy, la mujer de su jefe Johnny Lovo, al tiempo que mantiene una ambigua relación de posesión/protección por su hermana Francesca. Acompañado siempre de su colaborador, Guino Rinaldo (Raft), Tony siembra la ciudad de cadáveres debido a sus guerras de bandas. Su locura y desequilibrio alcanza un punto álgido cuando descubre que Guido y Francesca están juntos.

Después de El enemigo público de Wellman y Manhattan Melodrama (El enemigo público nº 1) de Van Dyke y Cukor, Scarface es una de las películas más significantes del género gangsteril, realizada con energía y ganas de contar lo que estaba ocurriendo. De hecho según afirmaba Hawks, se reunía con auténticos gángsters que le dieron una impresión de infantilidad y exhibicionismo como muestra Tony en la cinta. En un tétrico blanco y negro repleto de sombras que proyectan la expresividad de un Muni amoral, la puesta en escena es impresionante. Grandes cineastas se han declarado fans incondicionales de la producción. Tanto es así que Brian de Palma hizo, en 1983, un remake, El precio del poder (Scarface), más completo y de una exquisita calidad para la década, con Al Pacino en el papel de Tony.

Enfocando

El desparpajo con que Francesca, Cesca, aparece en el baile del nightclub. La actriz Ann Dvorak le dota de juvenil frescura e inteligencia, demostrando la habilidad de los diálogos solapantes y de tiro rápido del director.

Frases

Tony Camonte.- Escucha muchacho, en este negocio solo hay una ley que tienes que cumplir: Hazlo primero, hazlo tú mismo y mantente en la cima.

Secundarios memorables

Amiga de Joan Crawford, Ann Dvorak fue presentada a Hawks para el papel de Francesca, la hermana de Tony. Sorprendió por conseguir una de las actuaciones más sobresalientes junto al del propio Paul Muni. Esta actriz, hija de la actriz muda Anna Lehr, fue infravalorada en la Warner, que la relegó a trabajos menores y papeles standards. Casi similar a lo que le ocurrió a su compañera de reparto, Karen Morley (Poppy), a quien afectó en su carrera la lista negra del senador McCarthy.

Anécdota

Una buena película se resume en tres buenas escenas y ninguna mala. Howard Hawks.

Familia política

Little Caesar, 1931, Mervyn LeRoy; The Public Enemy, 1931, William A. Wellman, ; Calle sin salida (Dead End),1937, William Wyler; Manhattan Melodrama, 1934, W.S. Van Dyke; El halcón maltés, 1941, John Huston; Al rojo vivo, 1949, Raoul Wash.

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