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ISSN 2174 - 4092

Los dos rombos blancos del protAgonizo de Ester Bellver - LaRepúblicaCultural.es - Revista Digital

Al cabo de año y medio, sólo algunos trabajos escénicos de pequeño formato sobreviven y permiten a sus creador@s que continúen moviéndolos de forma más o menos intensa. Este es el caso de la obra de Ester Bellver, el protAgonizo que lleva meses en cartel, pasando por distintas salas de España, en las que tiende a asentarse su trabajo, ya que no deja de tener tirón para el público. Tuve la ocasión de verlo bastante al inicio de su andadura, cuando se instaló en la madrileña sala El Montacargas, que supo ver que lo que les había llegado un tanto casualmente, era una experiencia para mantener a lo largo de varios meses, en los que hubo numerosos “no hay entradas” en las funciones. No es gratuita esta continuidad, ya que no estamos hablando de un musical, o de una obra con el reclamo de actores de series televisivas, que las grandes compañías parecen haber tomado por costumbre. Es un trabajo unipersonal, que explora de forma divertida y sin tapujos las vivencias de la actriz y autora del trabajo. Vivencias que corren el riesgo de ser las de cualquiera del público, porque si la vida es un conjunto de peculiaridades particulares, también se componen de un marco descriptivo común que Ester ha sabido resaltar a partir de su primera persona, con humor o con nostalgia, o con ambas cosas a la vez. Así que, la buena acogida entre público primero, y medios de comunicación después, tiene coherencia y es resultado de ese trabajo.

Los dos rombos blancos del protAgonizo de Ester Bellver

Continúa girando la obra esta actriz por nuevas salas

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Ester Bellver en la función.
Foto: Tomi Osuna, cortesía de la actriz.

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Ester Bellver en la función.
Foto: Tomi Osuna, cortesía de la actriz.

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DATOS RELACIONADOS

Compañía Rotura
Texto, dirección e interpretación: Ester Bellver

Entrevista a Ester Bellver para laRepúblicaCultural.es

Para más información:
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Julio Castro - La República Cultural

Al cabo de año y medio, sólo algunos trabajos escénicos de pequeño formato sobreviven y permiten a sus creador@s que continúen moviéndolos de forma más o menos intensa. Este es el caso de la obra de Ester Bellver, el protAgonizo que lleva meses en cartel, pasando por distintas salas de España, en las que tiende a asentarse su trabajo, ya que no deja de tener tirón para el público.

Tuve la ocasión de verlo bastante al inicio de su andadura, cuando se instaló en la madrileña sala El Montacargas, que supo ver que lo que les había llegado un tanto casualmente, era una experiencia para mantener a lo largo de varios meses, en los que hubo numerosos “no hay entradas” en las funciones.

No es gratuita esta continuidad, ya que no estamos hablando de un musical, o de una obra con el reclamo de actores de series televisivas, que las grandes compañías parecen haber tomado por costumbre. Es un trabajo unipersonal, que explora de forma divertida y sin tapujos las vivencias de la actriz y autora del trabajo. Vivencias que corren el riesgo de ser las de cualquiera del público, porque si la vida es un conjunto de peculiaridades particulares, también se componen de un marco descriptivo común que Ester ha sabido resaltar a partir de su primera persona, con humor o con nostalgia, o con ambas cosas a la vez. Así que, la buena acogida entre público primero, y medios de comunicación después, tiene coherencia y es resultado de ese trabajo.

Ya en su momento quise resaltar este trabajo, y sigo en mi opinión de aquel momento, así que rescato partes de aquello para que haya ocasión de incitar a verla a aquellas personas que aún no pudieron ir y, como me consta que hay mucha gente que repite o “tripite”, sepan que de nuevo está por Madrid, en otro barrio que no es el del paseo de Extremadura, pero que en su momento fue muy similar a aquel.

La desnudez puede ser un estado lamentable, o un símbolo de honestidad, porque mostrar sin ambages las propias desnudeces, no sólo es duro, sino que viene a ser una declaración de principios cuando es intencionado, que si no alberga nada detrás, tan sólo es una pose y una forma de llamar la atención.

Me estoy refiriendo a la obra de teatro que la actriz Ester Bellver, como decía antes, prota-agoniza (que resume en una palabra muy hábilmente) ante una sala continuamente abarrotada de espectadores, y en un escenario en el que la desnudez refleja la desnudez, aunque en todo momento parece estar repleto de una vida como la tuya o como la mía, con las peculiaridades de la que le es propia a la actriz, porque se trata de la suya.

Y cuando hablo de la desnudez, no me refiero precisamente a la forma en que la protAgonista aparece desde el primer momento hasta casi el último minuto, sino a la forma de desnudar su historia y la que nos es común a muchos, a modo de crítica a nuestra sociedad, tan hipócrita en tantas cosas y tan rígida y banal en otras. Estoy seguro que el juego de desnudos entre el texto y la figura es justamente lo que ha querido representar, por eso tampoco me detendré especialmente en ello y dejo al público que deduzca testimonio de la representación (si consiguen entrada: es recomendable reservar).

Me parece interesante hacer notar que aquello que en un primer instante puede parecer más duro, la desnudez física, lo desmonta en dos minutos la actriz con su obra, donde parece más arduo hablar de temas relacionados con una biografía, que resume las últimas cuatro décadas de puertas adentro de las casas, más que lo que sirve para complementar esa representación.

Al más puro estilo clown, con un gran sentido del humor y de la tragedia, la actriz demuestra su nivel interpretativo y su forma de llegar al corazón del público. Poco quedaría por esclarecer de esta obra con la actriz después de ver la representación, pero a mí se me hace un espacio muy común, por la edad, por la vuelta a mi antiguo barrio junto al Paseo de Extremadura, por lo que cuenta, por esos dos rombos que protagonizaron la censura doméstica en la televisión, que era como una manera cínica de taparse los dos ojos con ellos para que los más jóvenes viéramos a escondidas tras ellos…

Habla de otra época de la que quedan, por desgracia, muchas reminiscencias, habla, por ejemplo de la hipocresía de nuestra sociedad que condena el horror de la ablación en África, mientras asume como propia la castración mental de las personas en un gesto que sigue manteniendo los tabúes y el “pecado” del sexo en la educación desde la infancia. En general, se dedica a relatar durante la obra, y con sus gestos nos lleva de delante hacia atrás y vuelta a empezar, en el tiempo. Pero en algunos momentos, no le queda ánimo de callar, como dejar la casa de niña, donde estaba el melocotonero, que destruyeron las excavadoras tras echarles de allí…

Desde el principio hasta el final, es una bella historia en la que los milagros que cree ver de niña, se convierten en historias fantásticas de mayor: de fanática infantil de la religión, a la evidencia de que aquel dios nada tenía para nadie, aunque tú le reclamabas el milagro para creer más en él…

Recorren igualmente la representación, hechos pasados que la forma de vida actual, en que somos tan solo números, que sirven a Ester Bellver para vestirse con buena parte de lo que hoy día refleja nuestra esencia ante los demás.

Desnuda, pasa por el recuerdo a su madre, que dejó de cantar, o a su padre que le dejó ese hueco especial en el monte. Y cantando ella misma, con canciones y textos hechos a medida, nos desgrana la historia que se refleja, como ella misma, en unos espejos que difuminan y deforman un poquito la realidad que nos circunda y a nosotros mismos.

Fecha: el Domingo 24 de abril de 2011

Horario: a las 20:00h

Lugar: Sala AZarte - c/ San Marcos, 19 -Tribunal- (Madrid)

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Fecha: el Domingo 24 de abril de 2011

Horario: a las 20:00h

Lugar: Sala AZarte - c/ San Marcos, 19 -Tribunal- (Madrid)

Fecha: el Domingo 17 de abril de 2011

Horario: a las 20:00h

Lugar: Sala AZarte - c/ San Marcos, 19 -Tribunal- (Madrid)

Fecha: el Domingo 10 de abril de 2011

Horario: a las 20:00h

Lugar: Sala AZarte - c/ San Marcos, 19 -Tribunal- (Madrid)

Fecha: el Domingo 3 de abril de 2011

Horario: a las 20:00h

Lugar: Sala AZarte - c/ San Marcos, 19 -Tribunal- (Madrid)

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