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Viridiana, un adiós a María Isbert - LaRepúblicaCultural.es - Revista Digital

Una secundaria de lujo en el cine español, María Isbert, nos dijo adiós este lunes de Pascua, 25 de abril. Amamantada entre bambalinas y rodajes, su padre Pepe Isbert le enseñó antes a actuar que a hablar. Madre de actores y toda la vida en un escenario, esta fuerte mujer que dedicó su vida a la actuación deja un buen ejemplo para las nuevas generaciones de actrices. Con el texto de Francisco Machuca acerca de Viridiana, rendimos un homenaje a esta prolífica actriz. "Opino, que una película, salvo que sirva para pasar el rato, siempre debe defender y comunicar indirectamente la idea de que vivimos en un mundo brutal, hipócrita e injusto. La película debe producir tal impresión en el espectador que éste, al salir del cine, diga que no vivimos en el mejor de los mundos."Luis Buñuel. Y es lo que hizo el maestro de Calanda a lo largo de toda su carrera; desde "Un perro andaluz" (1928), hasta "Ese oscuro objeto del deseo" (1977). Viridiana (1961) es una de las mejores películas españolas. El filme marca el retorno de Buñuel a España, exiliado desde la guerra civil. Sería lícito repasar las vicisitudes por las que tuvo que pasar Buñuel y su película; desde la obligada modificación de su final por parte de la censura, pasando por las duras reacciones del órgano vaticano, hasta la sentencia de Franco de destruir todas las copias y la desaparición administrativa del filme. Pero creo conveniente centrarme explícitamente en la película.

Viridiana, un adiós a María Isbert

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Viridiana
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Viridiana

María Isbert en la cinta de Buñuel

Viridiana
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Fotograma de la película de Luis Buñuel, con un grupo de sus actores

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DATOS RELACIONADOS

Título original: Viridiana, 1961
Dirección: Luis Buñuel
Guión: Luis Buñuel, Julio Alejandro
Intérpretes: Silvia Pinal, Fernando Rey, Francisco Rabal, Margarita Lozano, José Calvo, María Isbert, Lola Gaos, Teresa Rabal, Luis Heredia
Duración: 90’
País: España
Productora: Coproducción España-México
Premios: Cannes 1961: Palma de Oro (mejor película)

Francisco Machuca / Blanca Vázquez - La República Cultural

Una secundaria de lujo en el cine español, María Isbert, nos dijo adiós este lunes de Pascua, 25 de abril. Amamantada entre bambalinas y rodajes, su padre Pepe Isbert le enseñó antes a actuar que a hablar. Madre de actores y toda la vida en un escenario, esta fuerte mujer que dedicó su vida a la actuación deja un buen ejemplo para las nuevas generaciones de actrices. Con el texto de Francisco Machuca acerca de Viridiana, rendimos un homenaje a esta prolífica actriz.

Opino, que una película, salvo que sirva para pasar el rato, siempre debe defender y comunicar indirectamente la idea de que vivimos en un mundo brutal, hipócrita e injusto. La película debe producir tal impresión en el espectador que éste, al salir del cine, diga que no vivimos en el mejor de los mundos” (Luis Buñuel).

Y es lo que hizo el maestro de Calanda a lo largo de toda su carrera; desde Un perro andaluz (1928), hasta Ese oscuro objeto del deseo (1977).

Viridiana (1961) es una de las mejores películas españolas. El filme marca el retorno de Buñuel a España, exiliado desde la guerra civil. Sería lícito repasar las vicisitudes por las que tuvo que pasar Buñuel y su película; desde la obligada modificación de su final por parte de la censura, pasando por las duras reacciones del órgano vaticano, hasta la sentencia de Franco de destruir todas las copias y la desaparición administrativa del filme.
Pero creo conveniente centrarme explícitamente en la película.

Dentro de la carrera de Buñuel, Viridiana representa una continuación, en cierto modo, de Nazarín (1958). Pero, a diferencia del cura que trata de poner en práctica la doctrina de Cristo entre los hombres, recorriendo los caminos, Viridiana (Silvia Pinal) , se esconde del mundo en el convento. Buñuel la obliga a salir haciendo que la madre superiora la fuerce a visitar a su tío. La novicia se ve obligada a afrontar el mundo y no se encuentra preparada para ello.

Viridiana, al igual que Nazarín, incorpora una concepción católica de la existencia que reniega de lo humano para mejor alcanzar lo divino. Al hacer un bien abstracto y desencantado sólo logra provocar catástrofes. Recoge a los mendigos en su casa y únicamente logra que se despidan los criados. Se aprovechan de su ausencia para celebrar una especie de orgía en la casa que les acogió, y uno de los favorecidos por su caridad está a punto de violarla. Si Nazarín había suscitado opiniones encontradas hablándose hasta de una conversión de Buñuel, con Viridiana esto no ocurre, porque se trata de un filme mucho más explícito que el basado en la novela de Galdós. Frente a la filosofía católica encarnada por Viridiana, Buñuel contrapone la materialista de Jorge (Francisco Rabal), hijo natural de don Jaime (Fernando Rey) y, por tanto, primo de la joven. El más claro exponente de este enfrentamiento se puede encontrar en el montaje paralelo -excesivamente obvio- de Viridiana y los mendigos rezando el Algelus, mientras que Jorge junto con los obreros trata de arreglar la finca y conseguir, mediante el trabajo, que ésta dé frutos.

La actuación individual de Viridiana será siempre inútil, porque trata de solucionar problemas sociales. La caridad nunca podrá ocupar el lugar de la justicia. De nada sirve que Viridiana socorra a unos mendigos, si se mantiene intacta una sociedad injusta que los produce constantemente. Es inútil que se trate-como Jorge-de liberar a un perro que va atado con una cuerda a un carro porque unos segundos más tarde pasará otro perro en idénticas circunstancias que el anterior y, o no se le podrá ver, o no se le podrá comprar. En Viridiana Buñuel deja muy clara su manera de pensar. Para él, la religión es el opio del pueblo, que predica la sumisión en la tierra y la recompensa en el cielo, lo que significa el aumento de la injusticia, de la desigualdad social y económica y la justificación y perpetuación de la opresión y de la tiranía en este mundo.

En definitiva, Buñuel piensa que la clara toma de partido por parte de la Iglesia a favor de la clase dominante y explotadora hace imprescindible su destrucción si se pretende llegar a una sociedad justa e igualitaria. En la confirmación entre la manera de pensar de Jorge y la de Viridiana, se impone la de aquél. Dirigiendo la partida de tute final como una escena de amor. Buñuel multiplica su virulencia, convirtiéndola en una iniciación amorosa de Viridiana por parte de su primo Jorge, ante la atenta mirada de la criada, Ramona (Margarita Lozano). Esta astuta forma de presentar un “menage a trois” supone la claudicación de Viridiana, la confesión de su impotencia y la posibilidad de que la ex novicia acabe asumiendo su propia persona, lo que supone igualmente asumir su propio cuerpo.

FORO DEL ARTÍCULO
Opiniones publicadas: 1
    [921]
  1. El Domingo 1 de mayo de 2011, a las 22:20
    Licantropunk dijo:
    Viridiana, un adiós a María Isbert

    Sabiendo de la admiración que Francisco Machuca tiene por Luis Buñuel, es un buen homenaje a María Isbert: el maestro debe rodearse de enormes actores para construir las mejores películas.
    Saludos.

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