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ISSN 2174 - 4092

mi Padre, el rey, de Gsús Bonilla - LaRepúblicaCultural.es - Revista Digital

Demostrando su versatilidad, en mi Padre, el rey, Gsús Bonilla utiliza un registro distinto al que esgrime habitualmente. Este poemario constituye, según su propio autor, “la habitación que ha destinado para el aseo interior”. De este modo, se trata de un libro muy distinto a sus poemarios anteriores (El Forro, Ovejas esquiladas, que tiemblan de frío y Menú del día… a día), donde se potencia el lirismo y la sugerencia. Por tanto, aquí encontramos al Gsús Bonilla más sugerente, con mayor empleo de imágenes, que incluso roza en ocasiones lo alucinatorio.

mi Padre, el rey, de Gsús Bonilla

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Portada del poemario de Gsús Bonilla

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Portada del poemario de Gsús Bonilla

DATOS RELACIONADOS

Título: mi Padre, el rey
Autor: Gsús Bonilla
Páginas: 120
Editorial: La Baragaña, 2012
ISBN: 978-84-939319-9-5

Alberto García-Teresa – La República Cultural

Demostrando su versatilidad, en mi Padre, el rey, Gsús Bonilla utiliza un registro distinto al que esgrime habitualmente. Este poemario constituye, según su propio autor, “la habitación que ha destinado para el aseo interior”. De este modo, se trata de un libro muy distinto a sus poemarios anteriores (El ForroOvejas esquiladas, que tiemblan de frío y Menú del día… a día), donde se potencia el lirismo y la sugerencia. Por tanto, aquí encontramos al Gsús Bonilla más sugerente, con mayor empleo de imágenes, que incluso roza en ocasiones lo alucinatorio.

Se trata de un poemario atravesado por el amor y el desamparo, que constituye un emotivo homenaje al padre del poeta, del “yo poético”, que constituye el eje de la obra. En los textos que lo componen, generalmente muy breves, se aprecia una diversidad de tonos y acercamientos a los sentimientos generados por el fallecimiento y la memoria: la elegía, el punzante sentimiento de pérdida, la recreación de la dura vida rural del padre (en donde encontramos más vínculos con las obras anteriores de Bonilla), los recuerdos de experiencias compartidas (donde se reproducen diálogos), la presencia del padre como maestro vital, la vivencia de la enfermedad… El destinatario del “yo” es el padre fallecido directamente o bien, en menor medida, un público al que pone en situación y explica avatares. En todo ello, se exalta la vida sencilla y humilde, la determinación de salir adelante honestamente en un entorno muy severo. En definitiva, destaca el fuerte impulso vitalista que sobresale del dolor y que arrastra al “yo”. El amor, entonces, surge como su máxima expresión.

Sin embargo, al contrario de lo que pudiera parecer, mi Padre, el rey no se centra en él, sino en toda la situación emocional y existencial generada por su muerte. De este modo, no se le alude constantemente, pues así mismo aparece la voz del poeta que se cuestiona su lugar en el mundo y el de su propia escritura, sino, más bien, constituye una resonancia continua.

Por otra parte, llama la atención que se trata de un conjunto de textos sin mayúsculas, porque es un poemario que no busca el grito, sino la cercanía, la calidez que posibilita una expresión lírica no hiperbólica, lejos del desgarro. Además, todas las piezas se encuentran encabezadas simplemente por una numeración correlativa, con la excepción de las dos últimas, que incorporan su propio título, y los dos textos, pequeños poemas en prosa, que abren y cierran el volumen como prólogo y epílogo. De esta forma, se ofrece un conjunto, una unidad, que responde a un mismo fin y que arranca de una única inquietud. Igualmente, en esa serie existe una continuidad entre las distintas piezas y, de hecho, los poemas se pueden leer como un proceso.

A su vez, este volumen sirve para iluminar también el resto de la obra de Gsús Bonilla, pues el lirismo que demuestra aquí recrudece sus otros poemarios, y sirve para matizar y completar la elección retórica de aquellos, más desnudos y narrativos.

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