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ISSN 2174 - 4092

Con todo el odio de nuestro corazón, de Fernando Cámara - LaRepúblicaCultural.es - Revista Digital

Es curioso que lo que intenta representar el autor a través de la novela nos aporte también una solución, enmascarada, tapada pero presente. El mundo agónico, en crisis total que nos muestra Fernando Cámara no se combate con un lavado de cara o con una política más o menos complaciente, lo que ha ocurrido u ocurre o va a ocurrir es de tal gravedad que literariamente nos tenemos que remontar a Las uvas de la ira para vivir una situación tal e históricamente a la época de la Gran Depresión. Época en la que no era anormal hablar de ideologías, de personas y de lucha. En la actualidad los términos citados nos parecen sacados de algún vetusto libro, se nos han perdido por el camino y con ellos buena parte de lo que pudiera haber sido una solución o una vía de escape. Ahora mismo parece que no existe una forma de solucionar nuestro modelo quebrado salvo si cambiamos completamente, de la siguiente manera:

Con todo el odio de nuestro corazón, de Fernando Cámara

Un mundo agónico, en crisis total que no se combate con un lavado de cara

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Con todo el odio de nuestro corazón
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Con todo el odio de nuestro corazón

Portada de la novela de Fernando Cámara

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Portada de la novela de Fernando Cámara

DATOS RELACIONADOS

Título: Con todo el odio de nuestro corazón
Autor: Fernando Cámara
Editorial: Rey Lear (2013)
Páginas: 252
ISBN: 978-84-940925-7-2

Sergio Torrijos – La República Cultural

Es curioso que lo que intenta representar el autor a través de la novela nos aporte también una solución, enmascarada, tapada pero presente. El mundo agónico, en crisis total que nos muestra Fernando Cámara no se combate con un lavado de cara o con una política más o menos complaciente, lo que ha ocurrido u ocurre o va a ocurrir es de tal gravedad que literariamente nos tenemos que remontar a Las uvas de la ira para vivir una situación tal e históricamente a la época de la Gran Depresión. Época en la que no era anormal hablar de ideologías, de personas y de lucha. En la actualidad los términos citados nos parecen sacados de algún vetusto libro, se nos han perdido por el camino y con ellos buena parte de lo que pudiera haber sido una solución o una vía de escape. Ahora mismo parece que no existe una forma de solucionar nuestro modelo quebrado salvo si cambiamos completamente, de la siguiente manera:

“- Le damos demasiada importancia a la vida –dice el tío Paco tan bajito que deja a todos callados. Tira las cáscaras de la naranja a lo lejos y se limpia con su pañuelo.

- Nos apegamos a las cosas, a la existencia, y en el fondo somos como plantas. Sólo eso. Flores que brotan un día y luego se secan al sol. Y eso no está tan mal, chicos. Eso es la vida. Así que, por qué aferrarse a nada. –Se levanta-. Cuando descubres lo poca cosa que eres, alcanzas casi el cielo –dice mirando arriba un rato”.

¿Qué nos propone esto? ¿Un cambio? ¿Un nuevo modelo?

Para responder a todo esto más bien habría que comenzar con lo que significa una crisis. Cuando un servidor estudiaba, hace años, tratábamos el cambio más dramático en la historia de occidente, la crisis del Siglo III que desembocó en la caída del Impero Romano, un cambio brutal en la concepción del mundo de aquella época. Como decía se cuestionaba el siguiente parámetro “crisis o cambio”. Ahora tan metidos en nuestra realidad ni siquiera tenemos la calma para apartarnos del problema y mirarlo con los ojos que proporciona la historia, que son ojos en los que el tiempo deja de influir y nos permite un diagnóstico más certero. Por ello, ¿estamos ante un profundo cambio? ¿Resistirá nuestra manera de vivir y de ver el mundo este vaivén? ¿Cómo terminará todo esto?

No adelantemos acontecimientos y además estamos hablando de una novela, una buena novela.

La obra es producto de un cabreo, un buen enfado y se nota desde la primera línea. Un profesor arruinado, una directora de sucursal bancaria y un inadaptado se reúnen para justificar su situación o justificarse mediante un crimen, que por momentos se lleva a considerar éticamente como necesario. El escenario se completa con una visión cruel sobre la realidad social y económica que nos ampara, colocando el foco en lo más cruento de la crisis y sus consecuencias más visibles.

Lo que les mueve es el odio y sobre todo el rencor por la situación a la que se han visto sometidos. De situaciones parecidas nacieron movimientos terroristas así que el discurso no es una novedad, sí lo es la dosis de cabreo que el autor nos impone. La primera parte es casi asfixiante, se respira rencor y mala leche, tanto que la lectura parece precipitarse a un punto mucho antes de lo que sería previsible, pero el autor, sabe echar el freno, meternos en cintura mostrándonos la humanidad de los personajes que pese a estar enfadados, cabreados o irritadísimos, siguen siendo personas y como tales tienen sentimientos. Y la exposición de ellos los hace más tangibles y mucho más apetecibles. Habría faltado incidir más en su pasado para que la obra tuviera otro derrotero pero el autor renuncia a ello, tal vez por no frenar la progresión de la narración y su ritmo que es elevadísimo.

El trabajo literario ha sido intenso pues se respira en toda la obra que se ha laborado con fruición. Destaca el ritmo, tremendo, casi te lleva corriendo de un párrafo a otro y también la claridad con la que se cuentan las cosas, pues se podía caer en el amarillismo y en ningún momento se cede a esa trampa.

Me gustaría recomendar esta obra a cualquier lector que le apetezca una lectura trepidante, nada de concesiones, ritmo y también entretenimiento porque cuando entras en la trama comprendes que cualquier situación o desenlace es posible. Y el final es tan inesperado como el inicio de la obra. Lo cierto es que toda la novela es inesperada y por ello agradable, es imposible saber qué ocurrirá la siguiente página y esto, para los tiempos que corren es todo un lujo.

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